Monterrey, NL 26 septiembre 2026.- No obstante, los cortes de casi una hora de música, reduciendo de unas tres horas una interpretación promedio, a dos, sin perder continuidad y salvando lo más relevante, la presentación anoche de «La bella durmiente «, de Tchaikovsky, fue un espectáculo digno de ver y de escuchar.
La batuta de Rodrigo Macías, director huésped de la Sinfónica de la UANL, mostró gran oficio, abordando la partitura desde el primer compás con contundencia.
Su lectura resultó en general, equilibrada, como por ejemplo en el Grande Valse Villageoise, el número más célebre de la obra, manteniendo un buen balance en los tempi en toda la página.
El ensamble universitario dejó escuchar un sonido depurado en prácticamente todas las familias de instrumentos. Notables los solos de arpa de Balam Ramos al inicio del Grand pas d’action, así como los del violinista Ricardo H. Gómez en la Variation d’Aurore, ambos en el primer acto.
La agrupación contó con amplificación para el espectáculo presentado en el Teatro de la Ciudad.
Me pareció redundante la narración inicial de la historia, previo a escuchar las primeras notas musicales, y una pena que el público apenas ocupara poco más de la mitad de las butacas de la planta baja del recinto.
A ese público también le reprocho los aplausos adelantados antes de terminar la música de algunos números.
Las funciones con orquesta en vivo continuarán este sábado y domingo.
