Agencia Reforma

Ciudad de México 27 septiembre 2026.- A cinco días de que Donald Trump calificó a México como el epicentro de la violencia de los cárteles, la Presidenta Claudia Sheinbaum respondió en el Zócalo con un rechazo a las injerencias extranjeras y a cualquier violación a la soberanía, al sostener que ninguna potencia tiene derecho a decidir sobre el País.

Durante el cierre de su gira por el Segundo Informe de Gobierno, la Mandataria vinculó la defensa de la soberanía nacional con las gestas históricas de Independencia.

«La Independencia sigue marcando nuestro camino porque las y los mexicanos no queremos injerencias, ni intervencionismos, ni violación a nuestra territorialidad. Desde entonces, México es un país independiente y soberano», afirmó.

Apenas el 22 de septiembre, ante la Asamblea General de la ONU, Trump señaló a México como foco de la violencia criminal y exigió recuperar el control del territorio. Aunque un día después Sheinbaum evitó confrontarlo y apeló a la cooperación bilateral, el mensaje en la Plaza de la Constitución marcó una postura directa.

El pronunciamiento ocurrió entre las presiones de Washington para endurecer el combate al narcotráfico -incluida la insistencia de Trump de enviar tropas a territorio mexicano- y reportes sobre investigaciones de agencias estadounidenses contra políticos de Morena.

A este entorno se sumó el retiro de visas a figuras del oficialismo, como la Gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, medida que la titular del Ejecutivo atribuyó a un móvil político.

Frente a la multitud, Sheinbaum subrayó que la soberanía radica en frenar imposiciones foráneas, de cúpulas económicas o de élites políticas.

«Soberanía quiere decir, en palabras de Morelos y de nuestra Constitución, que solo el pueblo determina el destino de México», remarcó.

Al conmemorar la consumación de la Independencia del 27 de septiembre de 1821, advirtió que la fecha no clausuró las disputas internas ni los amagos de invasión.

Cuestionó a Agustín de Iturbide por disolver el Congreso y coronarse emperador, y a Antonio López de Santa Anna por la pérdida de más de la mitad del territorio ante Estados Unidos, en contraste con la resistencia juarista frente a Maximiliano de Habsburgo, gesta que catalogó como una segunda Independencia.

Asimismo, reprochó a las administraciones del periodo neoliberal el haber facilitado la intromisión externa.

«Durante las últimas décadas, en el periodo neoliberal, nos quisieron hacer creer que las decisiones del País debían tomarse en oficinas de lujo, de espaldas a la gente, entregando los bienes de la nación a unos cuantos, desmantelando los derechos sociales y abriendo la puerta a la injerencia extranjera», acusó.