La corona le duró soplada a la exreina de belleza de Carolina del Norte; tras echarla por presuntos chismes de discriminación, ahora les va a cobrar hasta la risa en los tribunales.

La pasarela se convirtió en auténtico campo de batalla legal y las lentejuelas brillan pero de coraje, luego de que el templete de Miss USA amaneciera con una demanda de aquellas que sacuden hasta los cimientos de la organización. Brittany Boltinhouse, quien portaba con orgullo la corona estatal, decidió no quedarse de brazos cruzados tras ser echada patadas y con deshonra del certamen bajo graves acusaciones de racismo y malos modos.

Todo este escándalo de alta sociedad se desató cuando los altos mandos del concurso decidieron quitarle el título de un plumazo, argumentando dizque políticas estrictas contra la discriminación, pero sin mostrar pruebas claras que respaldaran semejante ofensa. La guapa modelo, lejos de agacharse y aceptar el castigo en silencio, saltó al ruedo jurídico para exigir justicia y limpiar su buen nombre ante los ojos de todo el mundo.

En los documentos legales presentados ante la ley, los abogados de la afectada aseguran que la directiva del concurso la usó de chivo expiatorio y ensució su reputación a nivel internacional, manchando una carrera profesional que le costó años levantar con sudor y tacón de aguja. La exigencia económica no es nada modesta, pues busca una jugosa indemnización que cubra el daño moral, la angustia emocional y los contratos millonarios que se le cayeron tras el manotazo.

La tensión está al máximo porque esta bronca legal estalló justo en plenas fechas de coronación nacional, acaparando los reflectores de la prensa rosa y dejando muy mal parados a los organizadores, quienes ahora sudan frío ante la posibilidad de que la exreina les saque hasta el último centavo en los tribunales de Estados Unidos. ¡Aquí los trapitos sucios se lavan con billetes verdes y los jueces van a tener que decidir quién miente en esta pasarela de dimes y diretes!