El alcalde capitalino plantea una obra multimillonaria sin proyecto, sin recursos y sin sustento técnico, mientras la solución que avanza se concentra en el tramo crítico del acueducto.
La realidad técnica del acueducto de El Realito volvió a poner en evidencia que las declaraciones del alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos, sobre sustituir los 132 kilómetros de tubería son más un discurso político que una propuesta viable para resolver el problema del agua en San Luis Potosí.
Mientras el edil se “imaginó” en su informe de gobierno reconstruyendo todo el acueducto “cueste lo que cueste”, la información técnica disponible de la CONAGUA establece que las fallas se concentran en tramos específicos y que aproximadamente 13.5 kilómetros presentan condiciones susceptibles de generar nuevas fallas. La propia CONAGUA informó que la concesionaria se comprometió a sustituir ese tramo crítico.
Por ello, hablar de sustituir los 132 kilómetros sin presentar un proyecto ejecutivo, fuente de financiamiento, calendario de obra ni viabilidad presupuestal, representa una propuesta de propaganda política que no resuelve el problema inmediato de las familias potosinas. En contraste, el Gobierno del Estado, a través de la Comisión Estatal del Agua, mantiene una ruta técnica para intervenir entre 12 y 13 kilómetros del tramo donde se concentra el mayor número de fracturas, mediante una solución que se negocia con la empresa concesionaria.
La diferencia es clara: mientras Enrique Galindo habla de una reconstrucción total de 132 kilómetros, la solución técnica actualmente planteada atiende el punto crítico identificado por los estudios especializados. Incluso la propia CONAGUA había señalado desde 2024 que aproximadamente 13.5 kilómetros eran susceptibles de presentar fallas y que la concesionaria debía sustituirlos.
Ante la nueva falla registrada en septiembre, ocasionada por un golpe de ariete, la empresa Aquos tuvo que sustituir 40 metros de tubería dañada y actualmente mantiene un suministro de 570 litros por segundo hacia la zona metropolitana. La CEA, además, ha impuesto multas por cada desperfecto registrado durante 2026.
Lo que San Luis Potosí necesita no son ocurrencias ni anuncios espectaculares, sino soluciones técnicas, recursos bien aplicados y resultados. Enrique Galindo debería concentrarse en sacar del hoyo financiero y operativo en que se encuentra Interapas después de cinco años de administración municipal, en lugar de presentar como solución una obra de 132 kilómetros que no ha demostrado tener sustento financiero, técnico ni presupuestal.
Mientras el alcalde imagina obras multimillonarias, el Gobierno del Estado avanza por una ruta concreta para resolver de fondo la problemática de El Realito: BANOBRAS y CONAGUA realizan actualmente un análisis técnico, jurídico y financiero del sistema y del contrato con Aquos, incluso con la posibilidad de una eventual rescisión contractual.
Los potosinos necesitan agua, no propaganda. El problema de El Realito se resuelve con ingeniería, recursos y decisiones responsables, no con ocurrencias de campaña anticipada.
