• El  rector de la UASLP elude su deber de proteger a estudiantes y culpa al Gobierno del Estado por falta de recursos.

San Luis, SLP, 29 octubre 2025.- El rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño Guerra, ha sido duramente cuestionado por su falta de acciones concretas para garantizar la seguridad e integridad física de las y los estudiantes de la institución, mientras continúa utilizando el argumento de la “falta de recursos” para justificar la ausencia de medidas efectivas dentro de los campus universitarios.

Durante los últimos días, Zermeño Guerra ha afirmado públicamente que no cuenta con presupuesto suficiente para implementar protocolos y reforzar la seguridad interna, señalando al Gobierno del Estado como responsable por no haber entregado aún los recursos correspondientes al ejercicio fiscal 2025.

Sin embargo, se sabe dentro y fuera de la comunidad universitaria que el rector usa este argumento como estrategia política y pretexto para evadir su responsabilidad, intentando confundir a la opinión pública y desviar la atención de los problemas estructurales que aquejan a la UASLP desde hace años.

Entre esos problemas destaca el acoso sexual sistemático hacia alumnas y alumnos, una problemática que es de todos conocida y que ha persistido desde antes y durante la gestión de Zermeño Guerra, sin que se implementen sanciones ejemplares ni políticas de prevención eficaces.

El caso más reciente que ha encendido las alarmas dentro de la comunidad universitaria ocurrió el pasado 17 de octubre, cuando una estudiante de la Facultad de Derecho denunció haber sido víctima de violación dentro de las instalaciones universitarias.

Este hecho, ampliamente repudiado por colectivos feministas y organizaciones estudiantiles, puso en evidencia las graves omisiones de las autoridades universitarias en materia de seguridad, así como la falta de respuesta institucional ante situaciones de violencia de género.

A pesar de que el rector Zermeño ha insistido en que la falta de recursos limita su capacidad de actuar, los críticos sostienen que la seguridad y el bienestar de la comunidad universitaria no pueden estar sujetos a excusas presupuestales y que, aún en su primer periodo como rector, sin tener problemas presupuestales, Zermeño Guerra no hizo nada para frenar la violencia de género.

Mientras tanto, la Máxima Casa de Estudios atraviesa uno de sus momentos más delicados en materia de credibilidad y confianza.