Las marcas más exclusivas del planeta le cerraron las puertas a la estrella por considerarla «demasiado verde», y ahora se muerden las uñas.
En el mundo de la alta costura y las alfombras rojas donde todos quieren colgarse la medalla del éxito, resulta que la mismísima reina de estilo, Zendaya, vivió en carne propia el rechazo más cruel de los llamados «monstruos» de la moda cuando apenas iba despegando su meteórica carrera en el firmamento de Hollywood.
El chisme salió a la luz gracias a su inseparable cómplice y estilista de cabecera, Law Roach, quien soltó la sopa sin pelos en la lengua en un podcast de moda. El experto recordó los tristes ayeres cuando tocó las puertas de las cinco casas de diseño más poderosas del planeta buscando un trapito elegante para vestir a la joven actriz y el portazo resonó hasta en la última fila.
¿Los nombres implicados? Agárrense fuerte, porque en la lista negra figuran nada más y nada menos que pesos pesados como Chanel, Dior, Gucci, Valentino y Saint Laurent. Así como lo leen, las marcas que hoy en día se matan por mandarle limusinas y vestidos valuados en millones de dólares, en aquel entonces la mandaron a volar con pretextos verdaderamente ridículos.
Resulta que los altaneros directores creativos de estas firmas de élite le mandaron decir al equipo de la actriz que «lo intentara de nuevo el próximo año», argumentando de manera despectiva que la chava todavía estaba «demasiado verde» y que su nombre no figuraba en sus exclusivos calendarios de publicidad internacional. ¡Qué tal la soberbia de estos dizque expertos!
Pero lejos de agachar la cabeza o ponerse a llorar en un rincón, el buen Law Roach aplicó la de «de los arrepentidos vive la iglesia» y les cantó un ultimátum digno de telenovela: si decían que no en ese momento, sería un rechazo definitivo y absoluto para toda la vida. ¡Y vaya que cumplió su palabra como los grandes!
Hasta el día de hoy, y a pesar de ser la indiscutible reina de la Met Gala y de acaparar portadas en todo el mundo, Zendaya jamás se ha presentado en una alfombra roja usando ninguna de estas cinco marcas que la despreciaron cuando era una simple promesa de la televisión juvenil. ¡El que ríe al último, ríe mejor, hermanas!
Hoy en día, las marcas que la rechazaron se deben estar arrancando los cabellos al ver que la actriz convierte en oro puro todo lo que toca. Esta historia nos demuestra que el talento y la perseverancia de barrio superan cualquier capricho de la alta alcurnia. ¡Aprendan, soberbios, que la rueda da muchas vueltas!
