Pedro Peñaloza
“Nunca los cetros y coronas de los emperadores
farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata”.
Miguel de Cervantes
A raíz de la publicación del New York Times, “Trump incorpora al ejército de EU en la campaña contra los cárteles de la droga” (08/09/25), donde afirma que Trump firmó “una orden ejecutiva secreta para combatir militarmente a los cárteles en el mar o en el extranjero”, las alarmas se prendieron en los países latinoamericanos.
El gobierno mexicano, por su parte, desplegó toda una colección de frases “nacionalistas”, ya repetidas anteriormente, llegando al extremo la presidenta Claudia Sheinbaum de deletrear el himno nacional en plena conferencia mañanera, como una especie de exorcismo ante la imaginaria invasión estadounidense.
Un hecho: la Casa Blanca ha estado acumulando amplia información acerca del funcionamiento de los grupos delictivos en México y sus relaciones a nivel internacional con otros grupos. Esos datos históricos son usados tácticamente en función de coyunturas específicas y en la correlación de fuerzas para las “negociaciones”, que más bien son imposiciones disfrazadas de acuerdos.
Los aparatos de inteligencia estadounidense hoy se aprovechan de los múltiples pactos hechos en el sexenio de López Obrador, que fue disfrazada con su política de “abrazos no balazos” y permitió la fortificación de las rutas del narco tratando de llegar a una especie de pax narca.
En esta frágil negociación la presidenta Sheinbaum y su grupo de seguridad han intentado calmar a Trump con entregas de múltiples capos, y otros 26 en las últimas horas, como una ofrenda de “colaboración” para disminuir la presión por la detención de los narco-políticos, mayoritariamente morenistas, y que están detectados por el gobierno norteamericano. La ingenuidad o desesperación es patética.
Trump navega como “buen vecino” y exhibe periódicamente la debilidad del gobierno mexicano frente a los cárteles y continúa su política agresiva en migración. Al mismo tiempo, practica las atrocidades con los draconianos centros de reclusión, la militarización de la frontera y redadas contra latinos en sus centros de trabajo teniendo atemorizada a la población.
Hoy la mira está puesta en las alianzas que se hicieron con el narco. La presidenta lo sabe y son algunos de sus compañeros de partido. Atención, no veremos tanques y aviones en territorio nacional, sino presiones, bloqueo de visas y hasta extracciones selectivas y precisas.
Empezarán con presidentes municipales y gobernadores, aunque el objetivo estratégico es el jefe de todos ellos, el habitante VIP de Palenque. Esta es la invasión que puede venir y con ello caerán muchas máscaras. De poco servirá entonar el Himno Nacional y envolverse en la bandera.
@pedro_penaloz
