Monterrey, NL 26 julio 2026.- Qué mejor excusa que unos totopos bien crujientes para invitar a las familias regias al teatro y hablarles sobre los sueños, los seres queridos y la importancia de preservar los recuerdos.

 Fue así que la obra «Chilaquiles de toros y flores» llenó ayer la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad.

 Con dramaturgia y actuación de Andrea Cortés, la puesta de corte familiar cuenta la historia de Chamita, quien vende este tradicional platillo mexicano en su carrito, la chilaquería «El Magnífico».

 Un día, el fantasma de su abuelo Tilín, quien fue un torero reconocido, se aparece para pedirle que lleve sus cenizas a su pueblo natal y así poder descansar en paz.

 Creada por la compañía regia La Libélula Azul y bajo la dirección de Víctor Quiroga, la obra destaca por ser una propuesta unipersonal de gran versatilidad: hay actuación, canto, danza y teatro de objetos.

 A bordo de su chilaquería móvil, Chamita y su abuelo emprenden juntos un viaje que los llevará a reflexionar sobre el paso de la infancia a la juventud, la relación entre nietos y abuelos y la eterna búsqueda del sentido de la vida.

 Ante un público alegre y muy participativo, Cortés mostró destreza al dar vida tanto a su personaje como a los diferentes títeres que aparecen en la puesta, logrando mantener la atención de los asistentes en cada transición.

 El público estuvo formado en su mayoría por jóvenes y adultos, pero a lo largo de toda la función también se escucharon las voces de niñas y niños presentes, quienes respondían y replicaban con entusiasmo a las marionetas.

 Con la producción de Alejandro González, este montaje destaca también por el gran colorido de su escenografía y vestuario, en particular por el personaje de un toro alebrije, que llega al mundo humano en busca de embestir al gran torero Tilín.

 El espectáculo cambia de ritmo y de forma de manera constante para abordar temas emotivos, como la pérdida de un abuelo, y se vale de chistes y números musicales para mantener el equilibrio.

 Las risas retumbaban en el recinto cada vez que Chamita reiteraba su fascinación por unos buenos totopos bien crujientes, y no pudo faltar una mención al Día del Chilaquil como una forma de honrar la gastronomía mexicana.

 Cortés dedicó un momento a hablar de manera directa con los asistentes, a quienes les contó que decidió escribir esta obra tras perder a uno de sus abuelos y sentir que, quizá, debió haberlo frecuentado más.

 Invitó así a los presentes a no olvidarse de los suyos, pues un día la muerte llega sin vuelta atrás.

 La puesta se presentó como parte de la edición 36 del Encuentro Estatal de Teatro Nuevo León, que culmina hoy.

ASISTE

HOY (ÚLTIMO DÍA)

ARRULLOS PARA BENJAMÍN

– Historia sobre la eterna búsqueda del padre y la identidad.

– 16:00 y 19:00 horas / Todo público. / Sala Experimental del Teatro de la Ciudad.

ME CARGO EN MIS MUERTOS

– Viaje por una genealogía que puede ser la de cualquiera que habite el noreste mexicano.

– 18:00 horas / Mayores de 12 años. / Teatro del Centro de las Artes, Parque Fundidora.