• Ha traicionado los principios históricos del PAN con cacicazgos, pactos en lo oscuro y la pasividad de los liderazgos tradicionales.

San Luis, SLP, 17 junio 2025.- La etapa actual del Partido Acción Nacional está marcada por el abandono de sus principios fundamentales y la consolidación de un grupo de poder que ha tomado el control. La senadora Verónica Rodríguez desde que asumió la dirigencia estatal en julio de 2022 y tras ser reelecta hace unos días al no tener oposición alguna, ha ejercido un cacicazgo similar al que ya protagonizaron Xavier Azuara y Alejandro Mendizábal.

Lejos de renovar la vida interna del PAN, ha replicado el esquema de imposición de sus antecesores, tolerado por una militancia cada vez más debilitada y desmovilizada. Su permanencia al frente del partido ha estado acompañada de un creciente descontento provocando el abandono silencioso de varias figuras de peso decepcionadas por la dirección que ha tomado el blanquiazul.

A esto se suma que ya negoció la candidatura a la gubernatura con el alcalde de la capital, Enrique Galindo, personaje que ha sido señalado por su opacidad, falta de obras y como cereza al pastel, tener sumido a San Luis Potosí en la inseguridad. Este pacto deja en evidencia la entrega del PAN a intereses ajenos a su base militante.

Sus grandes figuras como Marcelo de los Santos, exgobernador y símbolo de una etapa más institucional del PAN, permanecen mudas. Su silencio, como el de los pocos que quedan, responde a un alineamiento que ha terminado por legitimar el rumbo que ahora toma el partido.

Acción Nacional ha pasado a ser una organización atrapada por sus propios vicios internos. La militancia ha sido marginada de las decisiones y hoy observa con resignación cómo su partido camina hacia el cementerio político, secuestrado por una élite que impone sin consultar, reparte sin debatir y gobierna sin rendir cuentas.