Johannesburgo, Sudáfrica 21 julio 2026.- Más de 160 mil extranjeros dejaron Sudáfrica desde finales de mayo tras una ola de protestas y actos violentos contra los inmigrantes irregulares, de acuerdo con datos facilitados por distintos países recopilados por esta agencia.

Cuatro extranjeros han muerto en actos de violencia xenófoba, según las autoridades sudafricanas: un etíope, un malauí y dos mozambiqueños.

La muerte a finales de mayo en Mossel Bay, en el sur, de los dos mozambiqueños y el ultimátum del 30 de junio, impuesto por varios grupos antimigrantes a los indocumentados para abandonar el país, desencadenaron un éxodo masivo e inédito.

Unos 108 mil 360 zimbabuenses han regresado a su país desde junio, según el Gobierno de ese país, que comunica datos cada martes, de los cuales más de 33 mil 800 fueron repatriados con recursos gubernamentales.

Malaui anunció el día anterior que había repatriado a más de 46 mil 890 de sus ciudadanos desde Sudáfrica, en particular mediante 699 autobuses.

LAS PROTESTAS

Antes de que el grupo March and March, origen de las protestas de los últimos meses, ganara fuerza, la organización antimigrantes Operación Dudula ya realizaba acciones para impedir que los extranjeros accedieran a centros de salud o escuelas.

Los grupos antimigrantes acusan a los extranjeros de alimentar la criminalidad que asola el país -con una media de 60 asesinatos diarios- y de quitar los empleos a los sudafricanos, que sufren un desempleo que alcanza el 32 por ciento.

El Presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, afirmó que algunos grupos de protesta están explotando el tema para promover sus propias agendas políticas y que «la inmigración ilegal no es la causa de nuestras dificultades sociales y económicas».

Pero Ramaphosa también admitió que había habido fallos en el control fronterizo de Sudáfrica y ha pedido a los sudafricanos no tomar la justicia por su mano tras los informes de algunos ataques de grupos de justicieros contra inmigrantes.

HISTORIAL DE VIOLENCIA

Sudáfrica tiene un historial de violencia xenófoba, ya que los migrantes de países pobres como Zimbabue, Mozambique y Malaui suelen acabar asentándose en comunidades empobrecidas de Sudáfrica, donde el desempleo y la frustración son elevados.

Un portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, declaró que el jefe de la ONU estaba «profundamente preocupado por los informes de ataques xenófobos y actos de acoso e intimidación contra migrantes y ciudadanos extranjeros en algunas zonas de Sudáfrica».

En 2008, más de 60 personas -tanto sudafricanos como extranjeros- fueron asesinadas en una ola de violencia antiinmigrante que se extendió desde Johannesburgo, la ciudad más grande del país. Desde entonces, se han producido brotes intermitentes de violencia contra los inmigrantes.

Las recientes tensiones han provocado fuertes críticas a Sudáfrica por parte de varios países africanos, entre ellos Nigeria, Ghana y Mozambique, que afirman que sus ciudadanos están siendo blanco de ataques.