Agencia Reforma

Ciudad de México 4 marzo 2026.- Aunque la iniciativa de reforma electoral suavizó algunos temas, no cedió en lo que especialistas y legisladores de Oposición han considerado el «control» que podría tener Morena en los próximos comicios.

La propuesta, que ayer fue enviada por la Presidenta Claudia Sheinbaum y turnada a comisiones de la Cámara de Diputados, plantea reducir el financiamiento a partidos en un 25 por ciento, cuestiona el modelo electoral vigente, modifica la representación política y adelgaza la estructura institucional del sistema.

La iniciativa plantea la reducción de 128 a 96, eliminando 32 senadurías electas por el principio de representación proporcional que beneficia a los partidos de Oposición.

También prevé que la Cámara de Diputados se conforme por 300 diputados de mayoría y 200 plurinominales. De estos últimos, 100 serán los «mejores perdedores», aquellos que aun perdiendo su elección obtengan los mejores porcentajes de votación para su partido; y otros 100 serán electos por votación directa en cinco circunscripciones regionales, lo que podría prestarse al uso de acordeones para condicionar a los votantes.

Aunque se había planteado la posibilidad de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), en la iniciativa se mantiene este sistema.

Elías Lixa, coordinador del PAN en San Lázaro, dijo que la iniciativa es una estrategia del oficialismo para perpetuarse.

«Esto no se trata de una discusión de financiamiento, de representación proporcional, se trata del ensanchamiento de un régimen que ávido de encontrar nuevas estrategias para permanecer en el poder», consideró el panista.

A pesar de que el senador Jorge Carlos Ramírez, del PVEM, aliado electoral de Morena, adelantó que su bancada tendrá «voto libre» en el pleno, reconoció que la propuesta afecta la vida interna del partido. «Ésta es una iniciativa que toca de manera significativa la vida interna de los partidos», sostuvo.

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en San Lázaro, reconoció que será difícil que sus aliados acompañen la iniciativa. «Mago no soy, ni tampoco voy a torcerle el brazo a nadie que no quiera, pero voy a tratar de empeñar todo mi esfuerzo por convencerlos», sostuvo.