San Luis, SLP, 28 noviembre 2025.- La inseguridad en San Luis Potosí continúa en ascenso mientras la Policía Municipal, bajo el mando de Juan Antonio Villa Gutiérrez, acumula señalamientos por ineficacia y desconfianza ciudadana. A pesar de contar con más de 1,100 elementos divididos en cuatro comandancias y 23 sub comandancias, así como de 70 patrullas nuevas, los resultados siguen sin aparecer.

Para los capitalinos, el número de policías, comandancias y patrullas no se refleja en las calles, la percepción general es que la ciudad está en manos de la delincuencia, mientras la autoridad municipal permanece rebasada.

La falta de patrullaje efectivo, los tiempos de respuesta cada vez más largos y la ausencia de estrategias visibles han convertido a la corporación en un símbolo de desconfianza, no de seguridad, ejemplo de lo anterior se comprueba con al menos dos de los casos más sonados en esta semana, el primero de ellos fue el robo que sufrió la taquería “La Esquinita 2”, ubicada en el Bulevar Españita, cerca del Estadio Alfonso Lastras, en donde, con un arma larga, encañonaron al taquero para quitarle el dinero de las ventas del día.

Un caso más se registró, por increíble que parezca, a escasos metros de la Unidad Administrativa Municipal (UAM), en donde se encuentra la oficina del alcalde viajero, Enrique Galindo Ceballos, en esa ocasión, un solitario sujeto amagó con un arma corta a las dos trabajadoras de una perfumería, logrando, también, llevarse el dinero de las ventas.

A estos dos casos se suma la anarquía vial que también permite la “polisía” de Galindo y Villa Gutiérrez en toda la ciudad, caso específico el de unas personas incivilizadas que realizaban derrapones en plena Glorieta Bocanegra, donde chocaron y dañaron el vehículo de un ciudadano para después darse a la fuga con total impunidad ante la ausencia de las patrullas municipales.

Bajo la dirección de Villa Gutiérrez, la ciudad enfrenta una incongruencia, se presumen vehículos, policías preparados e infraestructura operativa que nunca, pero existe menos seguridad real. Mientras los delitos crecen y las víctimas aumentan, la ciudadanía percibe que la corporación municipal se ha alejado de su función esencial y que la capital potosina vive, cada día más, en un clima de vulnerabilidad.