Agencia Reforma

Ciudad de México 15 marzo 2026.- Ingredientes básicos de la cultura musical latina como la salsa, el pop, el rock, el dance, el reggaetón y la rumba fueron los que mezcló Ricky Martin en su show de esta noche para lograr el maridaje perfecto con su sex appeal y su público mexicano.

 Con su concierto Ricky Martin Live 2026, el puertorriqueño transformó el Estadio de Béisbol Fray Nano en una gran degustación y cata de bebidas y cocteles de ritmos latinos y música contagiosa, con los que le dio sabor a la noche sabatina que se llenó de notas en vivo y músicos y bailarines dando cátedra de su oficio.

 «Lo único que quiero es contar mi historia a través de mi música, y ustedes han sido parte de esta historia durante estos años, todas estas canciones que voy a cantar hoy ustedes las levaron a los primeros lugares de popularidad y por ellos siempre estaré sumamente agradecidos. Gracias por lo que han hecho por mí, por mi familia, por mi música. México y Puerto Rico siempre unidos, gracias, te amo México, ustedes son mi combustible, México, te amo con el alma», fue lo que dijo el cantante en la hora con cuarenta minutos de espectáculo.

 Llegó como un huracán y arrasó con fans, cuerpo de seguridad, equipo de logística y producción, e invitados, quienes se cuadraron con «María», «La Bomba», «Shake Your Bon Bon», «La Mordidita» y «Vente Pa’cá».

 Papá de cuatro y solterísismo actualmente, el astro de la comunidad LGBT+ le puso sazón y condimentos adecuados para darle un sabor único al banquete de éxitos ya probados que ha traído por años, y que los ha reversionado a su gusto o los ha mostrado incluso con sinfónica.

 El eterno sex symbol latino de la década de los 2000, que de ser el colágeno más deseado pasó a ser el ‘papi más venerado’, llegó a México con la inercia de aquella invitación como colaborador de Bad Bunny al medio tiempo del Super Bowl, y de su estancia en la pantalla chica con Palm Royale.

 Quienes son sus fans ya se saben sus movimientos, sus contoneos, sus ajustes de cintura sensuales, para la cámara y para su quienes casi se lo apropian no más por gusto, y quienes son sus fans saben que suda y suda y suda en escena y que si acercan los salpica.

 Recibió piropos por doquier en el centro deportivo en donde consiguió soldout con 20 mil personas, de acuerdo a los organizadores y hoy regresa al mismo escenario, para luego tocar el 18 de marzo en Guadalajara, el 20 en Monterrey, el 24 en León y el 28 en Mérida.

 Ya sea como huésped consentido del País, o como uno de los extranjeros más populares que suelen ser acogidos con singular algarabía, el boricua de 55 años volvió a Ciudad de México para brillar como lo ha hecho desde su época en Menudo, en los ochenta; en Muñecos de Papel, en los noventa; y como solista, desde el 91 y en adelante.

 Como en rodajas, ofreció «Bombón de Azúcar»; casi a trago seco, «Vuelve»; burbujeante y fresco «Qué Rico Fuera»; y como en las rocas, a temperatura exacta, «Fuego de Noche, Nieve de Día».

 Fue una variedad de aperitivos requeridos por la audiencia y que los refrescó, los endulzó o los entristeció según el color y el tono de la canción; fue una variedad, entre agridulce y melosa, salada y amarga, empalagosa y sutil.

 Entre las 20:30 horas y pasaditas de las 23:00 horas, Ricky Martin dio un poco de todo a su audiencia, y cerró con dos de sus piezas más y más conocidas, más y más bailadas, y más y más esperadas, «Livin’ La Vida Loca» y «La Copa de la Vida».