Agencia Reforma

Ciudad de México 16 enero 2026.- Organizaciones ambientalistas destacaron la entrada en vigor, este sábado, del Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés), mejor conocido como Tratado de Alta Mar, del que México forma parte.

 El Tratado, adoptado en 2023, establece, por primera vez, un marco jurídico para proteger la biodiversidad en las aguas internacionales, que cubren casi la mitad del planeta, y garantizar que los beneficios derivados de sus recursos se repartan de manera equitativa entre los países.

 Con su entrada en vigor, cualquier actividad prevista bajo el control de una Parte que pueda afectar a la alta mar o al lecho marino debe seguir los procesos de evaluación del impacto ambiental establecidos por el Tratado, y los gobiernos deben notificar públicamente dichas actividades.

 «Las aguas internacionales están llenas de vida, desde el diminuto plancton hasta las grandes ballenas que dependen de él. Apenas estamos empezando a comprender lo importante que es este vasto mundo interconectado para la salud de todo nuestro planeta», remarcó Rebecca Hubbard, directora de la Alianza por la Alta Mar (AAM).

 «Con la entrada en vigor del Tratado de la Alta Mar, por fin disponemos de las herramientas necesarias para salvaguardar esta extraordinaria parte de nuestro planeta. Protegerla significa proteger nuestro futuro».

 El instrumento prevé además la creación de áreas protegidas en alta mar.

 Una de las posibles áreas protegidas, de acuerdo con la AAM es la de el llama «Domo Térmico», en el Pacífico Oriental. Se trata de una zona frente a las costas de Chiapas y Centroamérica donde confluyen aguas cálidas y frías que proporciona durante todo el año un hábitat a las ballenas azules, delfines, tiburones ballena, tiburones martillo, tiburones zorro, rayas, peces vela, marlines y varias especies de tortugas marinas.

 Gladys Martínez de Lemos, directora ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, consideró que el Tratado abre una oportunidad histórica para que América Latina participe en igualdad de condiciones en la protección de los océanos.

 «Fortalece el principio de patrimonio común de la humanidad, además de promover el acceso a capacidades y tecnologías clave, fundamentales para una participación equitativa en la región», apuntó.

 El Tratado fue avalado por unanimidad en el Senado en julio del año pasado y ratificado formalmente por México ante la ONU en septiembre.