UNO MENOS

Salvador Farfán Infante

Hola como están, hoy el método que voy a compartir con ustedes, nos va a servir para poner en orden nuestras Prioridades y es:

Primero lo Primero, he aquí un antiguo dicho que tiene un significado especial e importante para nosotros. Quiere decir sencillamente: “Que sobre todas las demás ocupaciones, debemos recordar que no podemos recordar que no podemos beber o drogarnos. No beber o drogarnos es de primordial importancia para nosotros, en cualquier parte, en cualquier lugar, y bajo cualquier circunstancia.

Este es un asunto de supervivencia para nosotros. Hemos aprendido que el alcoholismo y la drogadicción es una enfermedad asesina, que conduce a la muerte en un gran número de formas. Preferimos no activar esa enfermedad arriesgándonos con un una bebida.

El tratamiento de nuestra condición, tal como lo ha notado la Asociación Médica Norteamericana, “Involucra primordialmente el no tomar ni un solo trago”. Nuestra experiencia refuerza esa receta terapéutica.

“Primero es lo Primero”, es rico también en otros significados que pueden ser muy importantes para combatir el problema alcohólico. Por ejemplo, muchos de nosotros hemos notado que cuando dejamos de beber, nos pareció  que tomaba demasiado tiempo el lograr tomar decisiones. Las decisiones parecían difíciles de alcanzar, ya que venían y se iban con demasiada frecuencia.

Ahora bien, la indecisión no afecta únicamente a los alcohólicos en recuperación, pero probablemente nos molestó más a nosotros que a otras personas, El ama de casa recién ingresada a los grupos no podía resolver cuál de los muchos trabajos hogareños debía ejecutar primero. El hombre de negocios no podía decidir entre hacer esas llamadas o dictar aquellas cartas, o ejecutar aquel negocio. En muchos comportamientos de nuestras vidas, deseábamos afrontar y poner por obra todas las tareas y obligaciones que habíamos estado despreciando. Obviamente, no podíamos encargarnos de todas ellas simultáneamente.

Durante el alcoholismo y drogadicción activa, muchos de nosotros llevamos vidas sumamente desorganizadas, y la confusión nos hacía sentir incómodos o aun desesperados. Aprender a no beber se facilita introduciendo algún orden de nuestra rutina diaria, pero siendo realistas y manteniendo un plan flexible. El ritmo de nuestra rutina personal tiene un efecto sedante, y, para organizar nuestra desorganización previa, el principio más apto es, efectivamente “Primero lo Primero”.

Fuente: Viviendo Sobrio. AA