San Luis, SLP, 22 noviembre 2025.- La Alameda Juan Sarabia, uno de los espacios públicos más emblemáticos del Centro Histórico de San Luis Potosí, luce hoy en un estado de abandono que residentes, visitantes y comerciantes no dudan en atribuir a la falta de atención del alcalde Enrique Galindo Ceballos. Banca tras banca rota, tramos de cantera destruidos, fuentes sin funcionar y el área que alguna vez albergó patos ahora convertida en un depósito de basura sin rastro de fauna, forman parte de un escenario que contrasta con el discurso oficial de “rescate del espacio público”. Lo que debía ser la carta de presentación turística del corazón de la ciudad, dicen ciudadanos y especialistas, se ha convertido en un recordatorio del deterioro urbano que avanza sin freno.
En diversos recorridos por la zona, vecinos y comerciantes han señalado que el abandono ha provocado que la Alameda se convierta en un punto donde se cometen delitos, se vandaliza el patrimonio histórico y se deteriora día con día la imagen urbana. La falta de vigilancia, limpieza continua y mantenimiento básico ha sido tema recurrente en redes sociales y reuniones vecinales, donde se afirma que el gobierno municipal ha dejado caer uno de los jardines públicos con mayor relevancia cultural y simbólica para la ciudad.
A esta problemática se suma el freno que ha impuesto Luis González Lozano, amigo cercano del alcalde y dirigente de la asociación “Cambio de Ruta”, al proyecto del Gobierno del Estado que busca rescatar la zona y rehabilitarla de manera integral. Estos señalamientos apuntan a que la influencia del activista en la administración municipal ha generado tensiones y retrasos, impidiendo que se autorice la intervención necesaria para devolverle la vida a este espacio histórico.
Mientras tanto, la Alameda Juan Sarabia continúa deteriorándose ante la mirada de miles de potosinos que transitan por ella cada semana. La ciudadanía insiste en que el alcalde Enrique Galindo Ceballos debe dejar de postergar decisiones, asumir su responsabilidad sobre el estado del principal pulmón del Centro Histórico y permitir que se coordinen esfuerzos con el Gobierno del Estado para evitar que este espacio, símbolo de identidad para generaciones, quede irremediablemente perdido.
