San Luis, SLP, 20 agosto 2025.- El problema del comercio informal en el Centro Histórico de San Luis Potosí se ha convertido en un retrato de la incapacidad del alcalde viajero Enrique Galindo Ceballos para dar respuestas claras y efectivas. Mientras el edil presume cifras irreales de apenas 500 vendedores ambulantes, la realidad es que las calles están saturadas con alrededor de 1,800 puestos irregulares, muchos de ellos instalados sin permisos y sin ningún tipo de regulación.
Lejos de impulsar un proyecto integral de reordenamiento, el gobierno municipal ha permitido que la anarquía comercial crezca, afectando no solo la movilidad y la imagen urbana, sino también a los comerciantes locales que ven sus ventas reducidas frente a la competencia desleal de foráneos tolerados por la autoridad.
La historia no es nueva: desde hace décadas se crearon espacios como el mercado San Luis 400 y El Baratillo para ordenar esta actividad, pero la falta de voluntad política para actualizar un plan sustentable ha dejado en el abandono cualquier intento de organización. Hoy, esos espacios siguen abandonados mientras las calles del primer cuadro se convierten en un tianguis permanente.
La pasividad del alcalde Galindo no solo pone en entredicho su compromiso con el comercio local, sino que confirma que su administración prefiere mirar hacia otro lado, aun cuando la economía formal, la seguridad peatonal y el patrimonio de la ciudad se encuentran en riesgo. El “reordenamiento” del que presume no pasa de ser un discurso vacío frente a la realidad del caos que él mismo permite.
