La otra versión:
René Sánchez García
El 24 de agosto pasado se conmemoró el Día del Lector, a fin de recordar el natalicio de Jorge Luis Borges, quien alimentó esa pasión a lo largo de toda su vida y la trasmitió en todos y cada uno de sus libros. He aquí algunas de sus reflexiones personales:
“No estoy seguro de que existo, en realidad yo soy todos los escritores que he leído, todas las personas que he conocido, todas las mujeres que he amado, todas las ciudades que he visitado”
“Las tiranías fomentan la estupidez”
“Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré”
“Las aptitudes morales y las intelectuales van juntas. Un hombre bueno es inteligente, y uno malo es, además, imbécil”
“La duda es uno de los nombres de la inteligencia”
“La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica”
“No creo que las ideas sean importantes. Un escritor debería ser juzgado por el placer que da. Y por las emociones que provoca”
“No tengo ningún mensaje. Cuando escribo, escribo porque tengo que hacerlo. No creo que un escritor deba meterse demasiado con su propia obra. Debe dejar que la obra se escriba”
“No soy un pensador. Me creo un hombre bueno y acaso un santo, lo cual es prueba suficiente de que en realidad no lo soy”
“Cuando los escritores mueren se convierten en libros, que, después de todo, no es una encarnación tan mala”
“Éramos demasiado distintos y demasiado parecidos. No podíamos engañarnos, lo cual hace difícil el diálogo”
“Eres nube, eres mar, eres olvido. Eres también aquello que has perdido”
“La lectura debe ser una forma de la felicidad”
“Es tan tiste amar a las cosas; las cosas no saben que uno existe”
“Quizá porque ya no veo la felicidad como algo inalcanzable, ahora sé que la felicidad puede ocurrir en cualquier momento y que no se debe perseguir”
“Somos nuestra memoria, somos ese museo quimérico de formas cambiantes, ese montón de espejos rotos”.
“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”
“La historia es lo que sucedió. La literatura es lo que pudo haber sucedido”
“En cuanto al fracaso y la fama, me parecen irrelevantes y no me preocupan. Lo que quiero ahora es la paz, el placer del pensamiento y de la amistad. Y aunque parezca demasiado ambicioso, la sensación de amar y ser amado”
“Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”
“Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”
“Una vez engendrado un libro, siento que lo he escrito para librarme de él y olvidarlo”
“Lo que de veras fue, no se pierde. La intensidad es una forma de eternidad”.
“Uno puede dar lo que no tiene. Por ejemplo, una persona pude dar felicidad y no ser feliz, puede dar miedo y no estar aterrada. Y puede dar sabiduría y no tenerla. Todo es tan misterioso en el mundo”
“La censura es la madre de la metáfora”
“Ya casi no soy nadie, soy tan sólo ese anhelo que se pierde en la tarde”
“Biografías: son el ejercicio de la minucia, algo absurdo. Algunos hacen constar exclusivamente cambios de domicilios”
“Las cosas que se dicen en literatura son siempre las mismas. Lo que es importante es la manera de decirlas”
“El deber del artista es transmutar todas las cosas que le suceden, en algo distinto”
“Yo debo pensar que la ceguera, como todas las cosas del mundo, es un don”
“No creo en el valor de lo que escribo. Pero sí en el placer de escribir”
“Si me quieren buscar, búsquenme en los libros. No los lean, por favor, si no obtienen felicidad”
“La literatura no se merece, ni se impone, ni puede ser una obligación, o un deber, acaso sea un derecho, pero, seguro, no le sirve al lector si no lo divierte”
“La fama me llegó gradualmente, como la ceguera. Nunca la cultivé ni la busqué ni la alenté. Fue algo que de una manera muy curiosa me otorgaron los demás”
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