Yanireth Israde
Agencia Reforma
Ciudad de México, 8 diciembre 2025.- Una vez recobrado el lustre, tras la intervención más exhaustiva de su historia, el conjunto escultórico de Cristóbal Colón enfrenta ahora el desafío de restaurar su significado.
«Es importante que (las piezas) se conozcan y se aprecien en la sociedad, quizás integrándolas en una nueva forma de mirarlas», señala Thalía Velasco, titular de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH.
El Instituto debe tener, destaca, la habilidad de generar nuevos discursos y nuevas lecturas del patrimonio.
Luego de un proceso de rehabilitación de 2020 a 2023, que además de una escrupulosa limpieza restituyó elementos faltantes y recuperó la estampa de la obra, esta ha vuelto a guardarse y ha cumplido cinco años alejada de la vista pública.
El monumento del siglo 19, obra del escultor francés Charles Cordier que representa a Cristóbal Colón y a los frailes Pedro de Gante, Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena y Diego de Deza permanece resguardado en el Museo Nacional del Virreinato.
Su pedestal, en tanto, está pendiente de restauración, aunque dispone ya de proyecto para ejecutarla, informa por su parte Diego Jáuregui, especialista en metales y parte del equipo que intervino el conjunto, retirado en 2020 de la Glorieta de Colón en Paseo de la Reforma, donde fue instalado en 1877.
El pedestal que sostenía las efigies del navegante y de los referidos frailes es, desde 2021, la base de la antimonumenta «Justicia» -silueta de una mujer con el puño izquierdo en alto-, que ha transformado la antigua Glorieta de Colón en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, espacio feminista de resistencia y de memoria de las víctimas contra la violencia de género. Esta acción tuvo el respaldo de Amnistía Internacional en 2023.
El proyecto de intervención del soporte pétreo, previo registro y diagnóstico, ha involucrado a la CNCPC y a la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, así como al Gobierno de la Ciudad de México. Sin embargo, su restauración está sujeta a la construcción de acuerdos, previene Velasco.
«No podemos negar que hay una situación social, de reivindicación de ciertos temas, una solicitud de una lectura distinta de los periodos históricos y en ese sentido entendemos que sería muy delicado que retiráramos el pedestal de Reforma. Es un trabajo que necesitamos seguir poniendo sobre la mesa con el Gobierno de la Ciudad de México», puntualiza la restauradora.
«Nosotros», añade Jáuregui, «hemos accedido algunas veces al sitio para realizar registros y un seguimiento a su estado de conservación. Asimismo, se han estado valorando diversas opciones que incluyen propuestas técnicas para realizar el traslado del pedestal, ya sea en bloque o en sus elementos».
Tampoco descartan el tratamiento in situ.
«Lo que tiene que existir son las condiciones para que se puedan desarrollar las acciones por el personal de restauración y con los arquitectos», subraya Velasco.
Otra alternativa consiste en replicar el pedestal e instalarlo en el sitio que se designe para el conjunto escultórico, pues forma parte integral del monumento.
Al respecto, el INAH evalúa aún el lugar más óptimo para exhibirlo.
«Sin embargo, hay un proceso político que se tiene que plantear para que puedan estar en un lugar donde podamos asegurar su buen resguardo y su exhibición. Actualmente están correctamente embaladas, están protegidas y se están haciendo gestiones que implican una evaluación de distintos escenarios, no solo del lugar donde van a estar, sino la forma en que podrán ser exhibidas», aclara la titular de la CNCPC.
A 5 años de ser retirado de Paseo de la Reforma, el monumento a Colón resplandece, pero no luce.
TRAYECTORIA POLÉMICA
El monumento a Colón se inauguró en agosto de 1877 en Paseo de la Reforma, como una donación del empresario Antonio Escandón y Garmendia, quien durante un viaje a París, en 1872, encargó la obra al escultor francés Charles Cordier.
En mayo de 1877, nombrado por Porfirio Díaz Secretario de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, Vicente Riva Palacio inicia los trabajos de ubicación del conjunto, según información documentales por la Gaceta UNAM.
En contra del deseo de Escandón, quien propuso instalarlo en Plaza Buenavista, para que los pasajeros del ferrocarril lo apreciaran al salir de la estación, decide ubicarlo en la primera glorieta del Paseo del Emperador –hoy conocido como de la Reforma– ante el desacuerdo de la opinión pública.
Una vez instalada, la escultura recibió críticas del gremio artístico –Francisco Sosa, Felipe Gutiérrez, Ramón Rodríguez Arangoiti, Francisco Jiménez–, referente a la superioridad de las figuras de los frailes, los problemas de armonía en las proporciones del basamento que soportan la figura principal o la inexacta representación del navegante.
La prensa de la época manifestó su desacuerdo porque un francés realizó la obra cuando en la Ciudad había muy buenos escultores.
TABLA
Respetan expertos huella del tiempo
Originalmente las obras del conjunto escultórico de Cristóbal Colón debieron tener un color más cercano al negro, revela el restaurador Diego Jáuregui.
-Derivado de la suciedad y de la degradación de los materiales que tenía en la superficie, el monumento fue adquiriendo con el paso del tiempo tonalidades verdosas y un color grisáceo.
-La restauración recuperó la estampa de la pieza sin eliminar las modificaciones que naturalmente adquiere con los años.
-Cuando se aplica la capa de protección se consigue saturación de color que hace ver al conjunto de piezas más oscuro, con un brillo homogéneo, más próximo al debieron tener.
-La intervención requirió una limpieza que retiró materiales ajenos, grafiti, suciedad y una serie de recubrimientos, entre ellos de cera.
-Después se reintegraron faltantes, se realizaron resanes y se colocó una capa de protección, entre otras labores.
