Walter Olivera Valladares / @WalterOliverav
Finalmente, las autoridades decidieron abrir la caja de Pandora y ahora mismo tenemos una situación tensa luego de los días convulsos que dejó el operativo para la captura de uno de los líderes del narcotráfico más buscados.
Muchas narrativas, otro tanto de suspicacias y numerosos detalles por conocer… Pero si algo quedó claro para los mexicanos el pasado domingo 22 de febrero tras la detención y posterior muerte del líder criminal Nemesio Rubén Oseguera Cervantes “El Mencho”, es la dimensión del poder y control del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su capacidad para desplegarlo prácticamente a nivel nacional.
Cientos de ciudadanos atestiguaron o vivieron de forma directa los embates del crimen organizado que puso bajo fuego a por lo menos 22 estados de la República con incendios de toda clase de vehículos, 252 bloqueos carreteros, gasolineras, comercios y bancos siniestrados, y decenas de personas atacadas, heridas o asesinadas en medio de la violencia desatada por el narco.
El estallido de brutalidad en el 70% del país con epicentro en Guadalajara, es la muestra de lo que ocurre cuando durante lustros no se ha sabido frenar el crecimiento de organizaciones como la que lideraba El Mencho.
La determinación con la que fue enfrentado esta vez, resultó categórica es cierto, pero no es definitiva, únicamente representa la fractura en un tobillo para la corporación delincuencial que opera en países de cuatro continentes, con una red de más de 19 mil delincuentes y capaz de generar hasta un billón de dólares al año, según datos de la Administración de Control de Drogas (DEA) del Departamento de Justicia estadounidense.
Así que lo que se avecina es el reordenamiento de fuerzas al interior de la franquicia criminal más grande en los tiempos modernos. Y hablamos entonces de que la sucesión en el liderazgo seguramente empeorará la ya de por sí grave problemática de inseguridad en México.
El reemplazo no se espera pacífico, habrá un fuerte costo con los levantamientos que surjan entre fuerzas criminales, entre quienes pretendan adoptar el mando y en un contexto también en el que estamos a unos meses del inicio de la Copa Mundial de Fútbol, que exige además resguardar a cientos de miles de visitantes y deportistas.
Así que el desafío es evitar una mayor escalada del crimen y fincar estrategias que garanticen la protección a la ciudadanía y justamente eso dispara las alertas cuando recordamos que en el presupuesto para este 2026 se redujeron en 18% los recursos a dicho rubro.
Los datos señalan que el Mencho y su cartel penetraron en todas las actividades económicas con la extorsión y abarcaron todo el catálogo posible de delitos: producción y tráfico de fentanilo, cannabis, metanfetamina y otras drogas sintéticas. También estaba metido en lavado de dinero, huachicol, el tráfico de armas y de personas.
Pasó de ser una organización local a una global con presencia en América, Europa, Asia y Oceanía. En nuestro continente su principal mercado es Estados Unidos, donde se asoció con bandas de California, Texas, Illinois, Nueva York, Georgia, Florida y hasta Washington.
Tiene aliados en Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil. Alcanzó los países europeos al entrar por España y extenderse a Italia, Francia, Alemania, Países Bajos e Inglaterra. Mientras en África registra operaciones en Senegal, Gambia, Cabo Verde y Sierra Leona. Y en Asia y Oceanía el cartel mantiene distribución en Tailandia, Japón, China y Australia, respectivamente. Esto nos da una pronta visión de su poderío…
¿Pero agitar el avispero con la caída del Mencho es el fin de la época dorada del narco en México?
¿Cuánto influyó Donald Trump? ¿Este viraje en la estrategia rompe con las políticas anticrimen vacías? ¿Se acabarán las posturas ambivalentes? ¿Comenzarán a desmontar complicidades o nos enfrentaremos a una narcopandemia? Estamos cerca de conocer las respuestas.
