Agencia Reforma
Monterrey, NL 21 junio 2026.- A diferencia de otras generaciones de papás para las que lo más importante en la relación con sus hijos era asegurar que no les faltara nada económico, y que veían al castigo como recurso necesario, los padres de hoy suman otros retos, estar presentes y lograr una crianza positiva.
Cada vez son más los papás conscientes de la importancia de lograr una conexión emocional con sus hijos, sin embargo, a su alrededor -y en ocasiones en su interior- se presentan obstáculos que complican lograrlo.
Desde las condiciones laborales hasta la falta de cambiadores de pañales en los baños públicos de hombres, y las cargas emocionales que éstos arrastran desde su propia crianza, son situaciones que los papás enfrentan, a veces, en silencio.
En México, las mamás tienen 84 días de permiso de maternidad.
Para los papás es de cinco días.
«A veces, algunos papás no tienen la fortuna de tener un empleador que les pueda dar oportunidad para más días, y sí se ocupan», dice Maxwell Serrato, docente y papá de dos hijos, una niña de 6 años y un niño de 3.
«Y es que en los primeros días la mujer está muy vulnerable, tal vez porque fue cesárea o porque fue parto natural, o porque el niño trae algunas complicaciones y hay que estar ahí, pero es difícil con tan pocos días».
Para este padre de familia de 41 años de edad, la importancia de ser un papá presente la ve en el rostro de sus hijos cuando los acompaña al entrenamiento, a clases de ballet o al doctor.
«Lo veo en sus caritas», reconoce.
Sin embargo, se vive en una sociedad que aún ve raro que papás se hagan cargo de ésas y otras tareas «sólo para mamás».
«Como cuando los llevo a una piñata, por ejemplo, y la mayoría de los adultos son mamás», relata.
«Te quedas como papá solo. Las señoras hacen sus grupitos y te ven rarito, y uno ahí está en el celular, trabajando».
Un ‘hombre más completo’
Otro factor que complica estar presente es la expectativa de proveedor que los padres tienen de sí mismos y que han aprendido por generaciones.
John Haller, psicoterapeuta y padre de un niño de 4 años, cuenta que en consulta éste es un tema que ve frecuentemente.
«Cargan con mucha responsabilidad ante el proveer. Es algo muy trascendental para ellos.
Sienten que su valor es a través de esto, que sólo valen si proveen», comenta el psicoterapeuta.
A pesar de estos retos, el panorama es optimista.
Los padres de hoy están utilizando herramientas modernas, como calendarios compartidos en Google para coordinarse con su pareja en las actividades, y el home office, para no perderse momentos clave en la vida de sus hijos, como festivales o citas médicas.
La meta, sugiere John, es alcanzar a un «hombre más completo», que no sólo sea proveedor, sino también un padre presente, equilibrando la balanza con las mujeres que también buscan su propio desarrollo profesional.
«La sociedad está apuntando hacia allá. No al ser excesivamente permisivos, sino más bien al ser más compasivos, comprensivos de lo que necesita un niño para desarrollarse plenamente», expresa.
También hay más padres que piden ayuda, como John, para quien el nacimiento de su hijo representó enfrentarse emocionalmente al recuerdo de la falta de su padre en su infancia, y quien ha buscado cómo mejorar el vínculo con el pequeño.
La terapia centrada en el juego le fue de mucha ayuda, señala.
Ahí pudo mejorar la relación.
«Olvídate de lo que lees, de los libros, de lo que encuentras de consejos en Instagram», asevera, «solamente cuando lo vives lo puedes transformar».
