UNO MENOS
Salvador Farfán Infante
Ocurre todos los días y en todos los ámbitos, en cada rincón del mundo. Ha existido siempre, pero lo más grave es que nos hemos acostumbrado tanto a ella que la vemos como algo normal, como una parte natural de la vida en casa o fuera de ella. Nos referimos a la violencia, en todas sus vertientes y con todos sus matices.
Independientemente de sus variantes, cualquier forma de violencia daña y, en la mayor parte de los casos, lo hace de manera permanente. La obvia y externa, la que lleva a un hombre a agredir a otro, incluso al punto de privarlo de la vida, se expone tan reiteradamente en los medios de comunicación que ya ha dejado de producirnos los niveles de aversión y de horror que sirven como antídoto para que la rechacemos tajantemente. Sin embargo, mucha de la terrible violencia que hay en la calle se gesta en la casa, con actos violentos entre los miembros de la familia, que pueden ir desde los golpes, la violación o el incesto, hasta las formas más sutiles como la descalificación constante, la celotipia, la manipulación, el control económico, la indiferencia y la omisión.
Las víctimas son generalmente los miembros más vulnerables del núcleo familiar: Las mujeres, los niños y los ancianos. El abuso de poder los pone en mayor riesgo de caer en las adicciones.
Vamos estar compartiendo durante algunas semanas o meses este libro que está dedicado a informar, a explicar, qué es la violencia. Como se trata de un fenómeno tan cotidiano, son muchas las personas que no están conscientes siquiera de que la ejercen o la padecen. De ahí que lo primero es identificarla y luego ser capaces de prevenirla. Porque la buena noticia es que la violencia familiar puede evitarse si se cambian ciertas creencias, actitudes y patrones de conducta.
Es muy importante que estés cada semana leyendo el artículo que vamos a estar compartiendo en la columna UNO MENOS, para que vayas conociendo las herramientas que este gran libro de “Centros de Integración Juvenil” que lleva el nombre de VIOLENCIA FAMILIAR Y ADICCIONES y vamos a estar compartiendo capsulas semanales para que puedas aplicarlas a tu familia y ayudarte a que vivas en un entorno libre de violencia que contribuya también a disminuir el consumo de drogas que se vincula con ella.
Aunque siempre han existido, la adicción a las drogas y la violencia familiar representan actualmente dos serios problemas sociales y de salud pública. Mientras que México dejó de ser una ruta de tráfico de drogas y se convirtió en un país de consumo, la violencia no sólo no se denuncia, ni siquiera se identifica, se considera como algo “Normal” y, por lo tanto, se oculta entre las cuatro paredes del hogar.
