Por Edgar Hernández

 Linea Caliente

Cual escuela primaria, el Cartel Grupo Sombra, también conocido como “Mafia Veracruzana”, abre inscripciones para niños y adolescentes para cubrir plazas criminales del sur de Veracruz.

El norte, de Poza Rica a Tuxpan, ya lo tienen cubierto.

Ahora van por el sur, la Región Olmeca, y el reforzamiento de la zona de las altas montañas para cerrar en Coatzacoalcos en materia de trasiego de drogas y blindaje del Huachicol Fiscal.

Todo de cara a 2027 y 2030 -lo político amarrado a lo delincuencial- llevando como brazo armado a los niños y adolescentes que han comprobado su arrojo y destreza.

Urge entrenarlos para sembrar terror en eventuales zonas electorales por definirse para la elección de junio del 2027.

Serán capitalizadas sus habilidades naturales que solo serán reforzadas en el manejo de armas de alto calibre vía cursos que recibirán estos menores de edad considerados como la nueva generación delincuencial.

Y ya no será en los campos de entrenamiento o “Zonas de Tiro” como sucedió hasta algunos años en las Choapas puesta al descubierto tras denuncia pública hace unos años.

Ahora será en los campos de Zongolica.

Para precisar.

Informes de la organización Reinserta detalla que durante la gestión del “Atarantado”, Cuitláhuac García Jiménez (particularmente documentado en 2023), Veracruz se convirtió en una de las principales entidades del país en reclutamiento forzado y entrenamiento de adolescentes.

Hoy, sin embargo, se regresa al esquema de cautiverio para los menores, pero con mayor blindaje vía campos de entrenamiento clandestinos en la sierra, en apartadas regiones marginadas.

En cuanto al abastecimiento de armamento hay modalidades.

El fortalecimiento del imperio del crimen hoy se sustenta en un abasto de armas diferente.

El pasado fin de semana “The New York Times” expuso cómo adolescentes y jóvenes de Arizona EU, participan en redes de tráfico de armas que utilizan WhatsApp y Telegram para contactar compradores vinculados con organizaciones criminales.

Y es todo un éxito.

Datos de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos, la ATF, muestran que el tráfico ilícito de armas constituye una problemática estructural.

Entre 2017 y 2021, esa agencia identificó 12 mil 416 traficantes de armas dentro de sus investigaciones, y documentó cerca de 230 mil armas traficadas en 7 mil 779 investigaciones. Casi 56 por ciento de las armas involucradas fueron pistolas y alrededor de 19 por ciento correspondieron a rifles.

De ello, buena parte fue a parar al CJNG y su filial, el Grupo Sombra.

Pero regresando al tema de los menores de edad en Veracruz habría que destacar la estrategia criminal sustentada en la migración infantil, en lo que se califica como “No hay edad para el terror”.

De acuerdo a la revista “Proceso”, en Veracruz los jóvenes son coptados o secuestrados por el Grupo Sombra, que es un desprendimiento del Jalisco Nueva Generación.

Su estrategia consiste en ofrecerles hasta 30 mil pesos mensuales o secuestrándolos para utilizarlos como carne de cañón en condiciones de cautiverio.

Así, “llegan a las comunidades indígenas de Veracruz donde levantan a los menores y los trasladan a otras entidades en intercambio para dificultar su paradero y así someterlos a tareas que son un verdadero patíbulo”.

La logística criminal la tienen tan ensayada que mas del 60% de los desaparecidos en México tiene entre 8 y 25 años y, pese a la ingente evidencia, nadie del gobierno de Morena se atreve a ocuparse en torno al reclutamiento forzado.

Hay casos en Veracruz donde incluso la criminalidad se ha dado el lujo de instalar cementerios privados en regiones como el localizado en la comunidad de Coscuital, ubicada en el municipio de Jáltipan, en el sur de Veracruz.

Allí, en febrero de 2026, se descubrió una fosa clandestina en un terreno de parcelas agrícolas (cultivos de maíz, plátano y cítricos) en donde las autoridades ministeriales y estatales confirmaron la exhumación de al menos 12 cuerpos en el sitio.

El aviso inicial fue dado por vecinos de la zona tras ubicar restos entre anillos de concreto en el terreno.

Ello dio lugar a que Colectivos de Madres Buscadoras y Familiares manifestaran preocupación debido a la lentitud en los dictámenes periciales y las pruebas genéticas por parte de la fiscalía estatal para identificar los cuerpos.

Hoy ya misma Fiscalía General del Estado ya se ocupa del tema que por años fue objeto de desdén.

El punto, sin embargo, es que desde Veracruz se está gestando la nueva generación de criminales en imberbes veracruzanos de ocho a 25 años.

Son menores que primero se vieron influenciados por los medios y redes sociales en donde el valor de la muerte y el asesinato masivo era una diversión.

Así, al trasladarse a la realidad con armas que matan de verdad, poca diferencia encuentran.

Veracruz a la caída de Morena en 2030 habrá de tardar en recuperar a sus nuevas generaciones cuyo referente en estos momentos es la violencia, el asesinato y el consumo de enervantes.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo