Ciudad de México 20 octubre 2026. -Un análisis de laboratorio de muestras de agua de pozos y cenotes en el estado de Yucatán, tomadas durante agosto pasado, arrojó altos niveles de degradación de la calidad del líquido, relacionada, entre otros factores, con los desechos de megagranjas porcícolas industriales en la región, informó Greenpeace México.

 Las pruebas microbiológicas, indica un reporte de la organización ambientalista presentado este martes, confirmaron una contaminación fecal generalizada, con los enterococos fecales en múltiples sitios analizados.

 Los puntos críticos extremos, añade, presentaron picos coincidentes de demanda química de oxígeno (hasta 795 miligramos por litro), fósforo total (hasta 29.1 mg/l) y patógenos fecales, lo que señala de forma directa, sostiene, una contaminación por excretas de origen animal y/o aguas residuales municipales.

 En tanto, advierte, varias muestras arrojaron concentraciones de nitrato -asociado con cáncer y partos prematuros- por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las normas mexicanas.

 «Gracias al muestreo comunitario de agua y de superficies llevado a cabo en los municipios afectados, entre ellos, Kinchil, Sitilpech, Chapab, Maxcanú y Uayalceh, con el apoyo de aliados académicos, el rastreo de fuentes microbianas específicas del huésped permitió identificar con éxito el marcador fecal porcino (Pig-2-Bac) en algunas muestras de agua de la comunidad», detalla.

 Greenpeace remarca que la Península de Yucatán alberga uno de los ecosistemas de agua dulce más frágiles del planeta, caracterizado por una densa selva tropical y una extensa red de cenotes, cavernas y ríos subterráneos.

 Este punto de biodiversidad de importancia global, alerta, enfrenta una degradación ambiental severa, causada por la rápida expansión de los sector inmobiliario, agrícola industrial -incluida la avicultura-, y sobre todo el porcícola industrial, de cuyas granjas más del 90 por ciento operan de forma ilegal, sin ninguna evaluación de su impacto ambiental.

 El acuífero, advierte, ya se encuentra gravemente afectado por la contaminación de desechos orgánicos y la sobrecarga de nutrientes.

 «La piedra caliza kárstica y porosa de la región provee una filtración natural mínima entre la escorrentía superficial y el acuífero subyacente, permitiendo que los contaminantes pecuario y de otros orígenes migren rápidamente hacia los suministros de agua potable subterránea, dejando el ecosistema con una capacidad limitada para absorber contaminación adicional», indica.

 «Aunque la capacidad natural de depuración y recarga del sistema de cenotes kársticos ofrece la oportunidad para que la calidad del agua se recupere si cesan los aportes de contaminantes, el ecosistema podría enfrentar puntos de inflexión críticos, más allá de los cuales una recuperación se volverá desafiante».

 Greenpeace demanda una moratoria inmediata para la creación y expansión de megagranjas porcícolas, así como una aplicación rigurosa de la normativa en las instalaciones existentes.