San Luis, SLP, 11 noviembre 2025.- La delegación de Bocas, una de las zonas más rezagadas y olvidadas del municipio de San Luis Potosí, enfrenta una nueva ola de indignación social luego de que se revelara que su delegado, Jaime Waldo Luna, percibe un salario superior a los 75 mil pesos mensuales, cifra que rebasa incluso el sueldo del propio Gobernador del Estado. A pesar de ese ingreso privilegiado, los habitantes denuncian que la comunidad permanece sin apoyos al campo, con calles destruidas, servicios públicos deficientes y un creciente aislamiento por la falta de infraestructura.

El alcalde Enrique Galindo Ceballos, responsable directo de estos nombramientos, ha sido señalado por sostener una estructura burocrática costosa y poco eficiente, en lugar de canalizar los recursos hacia las necesidades urgentes de las delegaciones rurales. Vecinos de Bocas acusan que, bajo su administración, el campo está abandonado, los caminos de acceso permanecen en mal estado y los programas de desarrollo prometidos son solo discursos de ocasión. La indignación crece entre los pobladores, quienes aseguran que los sueldos dorados en el Ayuntamiento contrastan con la pobreza que enfrentan día a día.

Mientras el delegado Waldo Luna recibe un salario de lujo, los habitantes de Bocas viven con carencias básicas y sin respaldo de la autoridad municipal. La situación evidencia la falta de sensibilidad del alcalde Galindo Ceballos, quien continúa priorizando los intereses políticos y personales de sus allegados antes que el bienestar de la población. Para los ciudadanos, el caso del delegado de Bocas simboliza el desprecio del gobierno capitalino por las zonas rurales y la política de simulación que ha caracterizado la gestión del edil potosino.