El alcalde acumula más de 30 viajes a costa de los capitalinos, dejando en el olvido calles y servicios.

El presidente municipal Enrique Galindo volvió a dejar claro que su prioridad no es la capital, sino desempolvar su maleta. Hoy presumió un nuevo viaje a La Paz, Baja California Sur, bajo el pretexto de un foro de la UNESCO, pero para los ciudadanos es evidente que su verdadera ocupación es recorrer destinos turísticos con recursos públicos, consolidando el mote que ya tiene ganado de “alcalde viajero”.

Galindo ha sumado más de 30 viajes, tanto nacionales como internacionales, todos pagados por la administración local. Tan solo este año se enlistan desde visitas a informes de gobierno en Guadalajara hasta lujosos almuerzos en restaurantes de la Ciudad de México, el alcalde ha convertido cada oportunidad en una escapada personal, justificando incluso su viaje a Europa por más de una semana en junio de este año con una visita al Vaticano que muchos califican como un descarado pretexto.

Mientras Galindo colecciona fotos y recuerdos, la ciudad enfrenta problemas que no esperan, con baches que dañan vehículos y calles, obras incompletas o mal ejecutadas, y un aumento en la tarifa del agua que genera incertidumbre entre los habitantes ante el niño servicio. La gestión municipal parece más enfocada en relaciones públicas que en soluciones reales.

Además, los empleados del ayuntamiento y los ciudadanos sufren las consecuencias de abusos internos, desvíos de recursos y falta de atención a los servicios básicos en varias colonias. La percepción general es que mientras el alcalde se pasea por el mundo, los capitalinos pagan el precio de una administración distraída y costosa.

El historial de Galindo demuestra una constante desconexión con la realidad de la ciudad. Cada viaje, cada foto y cada evento fuera de la capital refuerza la sensación de que la verdadera prioridad del alcalde es su agenda personal, dejando a los habitantes en espera de respuestas y soluciones que no llegan.