Ciudad del Vaticano, Roma, 22 diciembre 2024.- El Papa Francisco, desde la capilla de Santa Marta, ha presidido el rezo mariano del Ángelus. No lo hizo desde la Plaza de San Pedro, debido a un resfriado, para ahorrar su salud, ante su agenda apretada de estos próximos días.
En su alocución previa al rezo mariano pidió que en medio del ambiente festivo de estos días, que agreguemos un sentimiento de alegría cada vez que nos encontremos con una madre que lleva a su hijo en brazos o en su regazo.
Este domingo, Francisco ha bendecido las figuras del Niño Dios que han traido los presentes en la plaza. A ellos les preguntó si le agradecemos a Dios porque se hizo hombre «para compartir en todo, excepto en el pecado, nuestra existencia», si lo alabamos por cada niño que nace.
Hoy el Evangelio, dijo Francisco, nos presenta a María que, tras el anuncio del ángel, visita a Isabel, su pariente anciana, que también espera un hijo. Así, es el encuentro de dos mujeres felices por el don extraordinario de la maternidad, explica el Santo Padre.
Ambas expresaron su alegría, afirmó el Pontífice, y tal vez podríamos sentirlas lejanas al ser protagonistas de milagros tan grandes, que normalmente no ocurren en nuestra experiencia. Sin embargo, explica Francisco, el mensaje que el Evangelista quiere darnos, pocos días antes de Navidad, es distinto. Nos hace ver que la «contemplación de los signos prodigiosos de la acción salvífica de Dios no debe hacernos sentir lejanos de Él», Nos hace ver y reconocer su presencia y amor cerca de nosotros en el don «de cada vida, de cada niño llevado en el seno de su madre».