UNO MENOS

Salvador Farfán Infante

Hola, espero se encuentren bien y no dudo que ya están muy interesados y preparados para seguir leyendo y conociendo cual va a ser el siguiente método para lograr la sobriedad y hoy es:

EVITANDO LA SOLEDAD:

El alcoholismo ha sido descrito como “la enfermedad solitaria”, y muy pocos alcohólicos recuperados discuten este punto. Mirando en retrospectiva los últimos años o meses de nuestra bebida, literalmente cientos de miles de nosotros recordamos que nos sentíamos aislados aun cuando estuviéramos en medio de una gran cantidad de gente feliz y bulliciosa. A menudo sentíamos una profunda sensación de no pertenecer, aun cuando actuáramos en forma sociable y amistosa.

Muchos de nosotros hemos confirmado que originalmente empezamos a beber para formar “parte de la multitud”. Muchos de nosotros creíamos que teníamos que beber para “incorporarnos” y para sentirnos encajados dentro del resto de la raza humana.

Si nos sentíamos culpables o avergonzados con nuestras borracheras o por algo que hacíamos mientras bebíamos, con mayor razón se presentaba la sensación de ser parias. Había ocasiones, en que secretamente temíamos o aun creíamos merecer el ostracismo (Apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social) a causa de las acciones que habíamos hecho. Muchos de nosotros llegamos a pensar que probablemente éramos tipos extraños.

El camino solitario nos parecía oscuro, sinuoso, e interminable. Era demasiado doloroso para hablas de ello; y para evitar su recuerdo, volvíamos a emborracharnos nuevamente.

La frágil coraza de asustado y protector egocentrismo dentro de la cual hemos vivido durante tanto tiempo se rompe con la sinceridad de otros alcohólicos recuperados. Antes de que podamos expresarlo, nos damos ya cuenta de que pertenecemos a alguna parte, y que la soledad empieza rápidamente a alejarse.

Por el contrario, a medida que se incrementa el numero de personas que ahora han estado durante varias décadas en AA, vemos ante nuestros ojos mas y mas pruebas contundentes de que tenemos una recuperación genuina y perdurable de la soledad del alcoholismo.

De vez en cuando, algunos de nosotros nos sentimos tentados a renunciar y volver a nuestra antigua miseria. Por lo menos, es una condición que ya conocimos y no tendremos que luchar demasiado para volver a adquirir toda la práctica que habíamos alcanzado en nuestra vida de bebedores.

Cuando solo tenemos nuestra propia compañía, la conversación empieza a hacerse en forma circular. Cada vez mas se va excluyendo el aporte de sensatez que las otras personas nos pueden proporcionar. El tratar de argumentarse a si mismo contra un trago es como hacer una auto hipnosis. Generalmente, es casi tan efectivo como tratar de persuadir a una yegua preñada que no de a luz cuando su término se ha cumplido.

Nuestra propia experiencia para permanecer sobrios refleja en forma abrumadora la sabiduría de utilizar cualquier ayuda disponible para recuperarnos del problema de la bebida. A pesar de nuestra gran necesidad o deseo, ninguno de nosotros hemos podido recuperarse del alcoholismo por sus propios y únicos esfuerzos.

OBSERVE SIEMPRE ESTO:

Si la idea de beber un trago cruza por su mente en cualquier oportunidad, tómese una pausa para considerarla. Es muy probable que usted se encuentre en una o mas de aquellas tres condiciones de alta peligrosidad. Hable con alguien rápidamente. Eso por lo menos empieza a aliviarlo de la soledad.