Ciudad de México 2 noviembre 2026.- Sin recursos para prácticas y materiales, sin becas y poniendo de su bolsillo, así la situación en la Escuela de Restauración del INAH.
«No había muy buena señal, entonces nuestra maestra estuvo contactando al director y diciendo cómo es posible que ahora resulta que no hay dinero para que regresemos, qué vamos a hacer, estamos en la sierra», recuerda uno de aquellos estudiantes. Al final se consiguieron los recursos y llegaron las camionetas.
No es un hecho aislado. A quienes participarán en la próxima práctica de licenciatura en Oaxaca, se les advirtió que posiblemente el presupuesto no alcanzaría para la gasolina, por lo que tendrán que hacer una «vaquita» para poder regresar, cuentan a REFORMA estudiantes y profesores de la ENCRyM, donde el pasado 26 de octubre se inició un movimiento para denunciar estas y otras prácticas en detrimento de la institución y el estudiantado.
«Eso es algo que siempre nos pasa cuando vamos a salir», relata un docente de licenciatura.
Ninguna de las salidas programadas para febrero, marzo y abril pudo realizarse, agrega otro integrante de la planta de profesores. «Nos permitieron salir en mayo, pero poniendo dinero nosotros», con el aviso de que ese gasto no sería reembolsado.
Los alumnos de licenciatura reciben para prácticas alrededor de 275 pesos por día, explica el estudiante. En ocasiones, dice, deben pagar además la gasolina de la camioneta de la escuela, incluso para una salida de un día a Teotihuacán, o los vuelos cuando la práctica es lejos, como en Mérida, con apenas una semana de aviso. Los alumnos de maestría no reciben viáticos.
Fueron los estudiantes de licenciatura quienes comenzaron a movilizarse. El detonante fue la beca del INAH, de entre 2 mil y 3 mil pesos según el tipo de apoyo, que no llegó ni en agosto ni en septiembre. Como otras veces, los alumnos comenzaron a reclamar en redes sociales y a organizarse.
«El viernes (23 de octubre) en la mañana nos cayó la beca», cuenta el estudiante, el día en que el director del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, acudió a la escuela.
«Siempre que nos empezamos a unir para levantar la voz, nos mandan el dinero, y como que ya con eso nos van a tener contentos, y ahora no fue así. Nos mandaron el dinero y aun así se hizo esta protesta, y aun así se hizo el paro, porque no solo es la beca. Es el presupuesto general para viáticos, para materiales», explica.
A su pliego petitorio se sumaron los alumnos de posgrado y los profesores.
«Han logrado que viniera el director general del INAH y que todas nuestras demandas se empiecen a escuchar», reconoce un estudiante de maestría.
El paro terminó con la firma de acuerdos, el 27 de octubre, con Vázquez Herrera y el director de la ENCRyM, Gerardo Ramos Olvera. El Instituto se comprometió a solicitar a Hacienda, a más tardar el 5 de noviembre, la liberación de recursos para que los alumnos realicen sus prácticas sin poner dinero de su bolsillo. A partir de 2027, el apoyo directo subirá a 500 pesos diarios por estudiante. El incumplimiento de alguno de los acuerdos, advierte el documento, resultará en la reanudación del paro.
En las reuniones, relata el estudiante de licenciatura, Vázquez Herrera les dijo que «no existen los recortes presupuestales», sino «los presupuestos fluctuantes».
Ponen de su bolsa
Los materiales de restauración, muchos de ellos importados, como adhesivos alemanes o papel japonés, son caros, y en ocasiones los alumnos han tenido que pagarlos.
Las compras centralizadas, a través de ComprasMX, no lo han resuelto. Un taller pidió cuarzos, lámparas especiales para trabajar en iglesias oscuras, y llegaron focos comunes. Se necesitaban esponjas de mar y recibieron esponjas para coche. En compras, agrega un docente de la maestría, no saben qué es la cola de conejo, un pegamento que se usa en restauración.
«Están pensando que la cola de conejo es una cola de conejo», dice.
Ni ha resultado conveniente en cuanto a precios: «Lo que a mí me costaba 5, ahora vale 18», ejemplifica otro docente.
Los profesores también ponen de su bolsa. En una práctica, los docentes financiaron su hospedaje y la gasolina de las dos camionetas en que viajaron los estudiantes, relata el alumno de maestría. Ellos reciben 870 pesos de viáticos.
«Toda la vida nos han dado 870 pesos», asegura un profesor, una cantidad que no alcanza para pagar tres comidas al día y hotel. «Si nos dan viáticos, o comemos o nos hospedamos», resume.
Faltan también vehículos. Según los docentes, el INAH tardó ocho meses en firmar el contrato del parque vehicular rentado, y mientras las camionetas nuevas esperaban placas y seguro se perdieron prácticas de campo.
«Son de diésel, y el INAH no nos autoriza una partida de diésel más que una partida muy chiquita, que no nos alcanza para llenarle el tanque a las camionetas nuevas», explica un integrante del cuerpo académico.
«El INAH está en un punto de precarización tal, que para que nos llegue un metro de lino se pasan nueve meses», sostiene.
Contratos y becas
Los docentes contratados bajo la figura de horas, semana, mes, dependen de un banco de horas que, señalan, no se ha movido desde los años 90, por lo que obtener un doctorado no se traduce en mejor pago.
«Ganamos menos que un pasante en cualquier otra universidad, siendo doctor. No te alcanza para vivir», dice un docente contratado bajo esa figura.
En el posgrado, la carencia más grave es la beca. Los alumnos de la Maestría en Conservación y Restauración de Bienes Culturales Inmuebles perdieron el acceso a la beca de la Secihti, de alrededor de 12 mil pesos. La dependencia exige a los posgrados una tasa mínima de titulación, y en la maestría, estiman sus docentes, ronda entre 25 y 30 por ciento. Parte del rezago, explican los consultados, se debe a la propia escuela, que tardó un año y nueve meses en aprobar protocolos de tesis.
«Fuimos aceptados 20. De esas 20, actualmente somos 15», cuenta el estudiante de maestría. Los demás renunciaron porque no había forma de financiarse.
La escuela les aseguró que gestionaba una prórroga.
«(Pero) cuando fuimos a la Secihti se nos informa que ese trámite no existe, y se nos dice que se le llamó dos veces a la escuela a mesas de trabajo, y sin embargo la escuela no accedió a ir», relata.
De acuerdo con el estudiante de maestría, la de Museografía también quedó fuera de las becas de la Secihti, y la única que las conserva es la de Acervos Documentales.
Las mesas de trabajo derivadas de los acuerdos iniciaron el 28 de octubre. Para este martes 3 de noviembre está prevista una reunión del director del INAH con todos los programas de la escuela, incluidos los profesores. La sede aún estaba por definirse.
Esa misma fecha vencen otros dos compromisos firmados: el inicio de las capacitaciones en temas de género, una exigencia que, según el alumno de licenciatura, surgió tras casos de violencia entre estudiantes, y la entrega, por parte del Consejo Académico, del borrador de la Norma de Convivencia Escolar.
Gerardo Ramos Olvera dejará la dirección de la ENCRyM el 31 de enero.
«Esta movilización de los estudiantes es un movimiento sin precedentes y justo», asegura un integrante del profesorado. «Nos están dando una lección como ciudadanos».
