Agencia Reforma

Caracas, Venezuela 26 junio 2026.- Venezolanos escarbaban desesperados ayer entre los escombros de decenas de edificios colapsados en busca de familiares desaparecidos, tras los dos potentes terremotos que sacudieron el norte del país el miércoles.

El Ministerio de Salud reportó al menos 235 muertos, cuatro mil 300 heridos y 157 personas desaparecidas, una cifra que habitantes y autoridades prevén que aumente conforme avanzan las labores de rescate.

«Fue terrible, fue terrible. Todo se desplomó», relató un vecino frente a un edificio fracturado. «Es algo que no le deseo a nadie».

Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con menos de un minuto de diferencia y provocaron escenas de pánico mientras edificios completos se derrumbaban. Miles de personas abandonaron sus viviendas y pasaron la noche en las calles y espacios abiertos.

La zona más golpeada fue La Guaira, población costera vecina a Caracas, donde se ubica el principal aeropuerto del país, que quedó fuera de operación por los daños. La Presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró al estado como zona de desastre durante un recorrido por la región y aseguró que el Gobierno concentrará ahí los esfuerzos de atención.

En redes sociales se multiplicaron las solicitudes para localizar a personas desaparecidas, mientras familiares recorrían hospitales y consultaban los listados de heridos con la esperanza de encontrar a sus seres queridos.

Los rescates avanzaban con lentitud y aún había cuerpos visibles bajo los escombros. Vecinos aseguraron haber escuchado durante horas los gritos de personas atrapadas.

«Están con vida; les decimos que no fuercen la voz, que respiren corto», contó Antonio Bermúdez, de 45 años. Sin maquinaria pesada, las familias eran incapaces de mover las enormes placas de concreto con herramientas improvisadas.

En otro sector, habitantes narraron que escucharon llorar durante horas a una niña atrapada, quien, según reportes locales, murió antes de que pudiera ser rescatada.

«Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra, tengo a mi hija desaparecida», dijo Jean Alexander Capote, de 48 años.

Aunque brigadas de emergencia trabajaron durante la noche del miércoles y continuaron ayer las labores de búsqueda, numerosos residentes denunciaron la escasez de personal y equipo para remover los escombros.

«Está bajo las placas y no hay maquinaria para sacarlo», lamentó Yamileth Jiménez, cuyo hijo de 19 años permanece atrapado entre los restos de un edificio de siete plantas.

Los equipos de rescate también eran insuficientes en varios sectores de La Guaira, donde voluntarios excavaban con sus propias manos.

«Perdimos todo. No tenemos comida ni medicinas. Pudimos salir a tiempo y sólo tenemos heridas leves. Esperamos que la ayuda llegue rápido», comentó Pedro Pérez, de 64 años, quien perdió su vivienda y su negocio.

Más de una decena de países de América Latina, Europa y Asia enviaron ayuda humanitaria y equipos especializados de búsqueda y rescate.