Ciudad de México 13 septiembre 2026.- El crecimiento de la economía subterránea en el país comenzó a pasarle una factura severa al fisco. Durante los primeros siete meses de este año, la participación del Impuesto sobre la Renta dentro de los ingresos tributarios totales cayó al 52.2 por ciento, una marca negativa no vista desde hace dos décadas.
Cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda revelan que esta aportación representa un descenso histórico para un periodo similar, ubicándose por debajo del 55.5 por ciento registrado el año pasado. Especialistas financieros advierten que la situación refleja cómo el sector informal, el cual arropa a más de la mitad de la fuerza laboral nacional, estrecha de forma peligrosa la base de contribuyentes que pagan impuestos de manera formal.
Al analizar el fenómeno, expertos de instituciones financieras explicaron que el Estado enfrenta severas limitaciones para captar recursos tanto de los ingresos laborales como de los empresariales que operan fuera de la ley. Mientras los causantes cautivos resienten una mayor presión fiscal, las actividades económicas informales escapan del radar recaudatorio, obligando a que el sistema dependa cada vez más de impuestos al consumo como el IVA y el IEPS para equilibrar las finanzas públicas.
