Camino a Peñasco, colonia Real Peñasco. Varios coches dañados.

Y sí… otra vez por la mezcla del alcohol y el volante.

No es mala suerte, no es “un descuido”, no es “venía despacito”.

Es una decisión que siempre termina igual: metal doblado, familias preocupadas y otro recordatorio de que la fiesta no se maneja sola.

Si vas a tomar, pásale el volante a alguien más.

Si vas a manejar, pásale el alcohol.