Melbourne, Australia. – Hay estadios que son canchas de juego y hay estadios que son templos. La Rod Laver Arena es, sin duda, la catedral de Novak Djokovic. Esta noche, bajo el cielo estrellado de Melbourne, el serbio no solo avanzó de ronda; grabó su nombre en el olimpo del tenis al alcanzar su victoria número 100 en el Abierto de Australia.
El cronómetro marcaba apenas dos horas de una exhibición quirúrgica cuando el marcador dictó el final: 6-3, 6-2 y 6-2 sobre el español Pedro Martínez. Pero los números fríos no alcanzan a describir la atmósfera. Desde que «Nole» pisó el cemento azul, el aire se sentía distinto. Cada servicio a 200 km/h y cada defensa imposible recordaron al mundo por qué este hombre es el dueño absoluto del primer Grand Slam del año.
Con este triunfo, Djokovic se convierte en el primer tenista masculino en la historia en registrar un «centenar» de victorias en tres grandes escenarios distintos (Melbourne, Roland Garros y Wimbledon).
Al respecto declaró: «Es una sensación agradable sentirse un ‘Centurión'», bromeó un conmovido Novak ante una grada que se puso en pie para ovacionar a quien, a sus 38 años, parece haber detenido el tiempo.
A pesar de las dudas previas por molestias físicas, el serbio no cedió un solo punto de quiebre, recordándonos que en Australia, él no juega contra un rival, sino contra su propio legado. La leyenda continúa el miércoles ante el italiano Maestrelli, pero hoy, el mundo del deporte se detiene para saludar al rey en su centenario de victorias. Melbourne tiene un solo nombre: Novak.
