Agencia Reforma

Ciudad de México 18 febrero 2026.- Con su paleta de colores vibrantes, Roger von Gunten concibió una ‘mitología personal’ en su trabajo artístico; murió este 18 de febrero.

El artista Roger von Gunten solamente pintaba con la luz del sol y orientado hacia el norte, invariablemente, para evitar que alguna sombra indeseada en el lienzo modificara la paleta de color de su mente.

En alguna ocasión, según recuerda su amigo Benjamín Juárez Echenique, tuvo un ofrecimiento muy serio para mudarse permanentemente a Canadá; un cambio que, según la galerista que habría de representarlo, haría maravillas por su obra.

«Le dijo que sus colores eran demasiado chillones, que esos colores no se iban a vender en Canadá», relata el director de orquesta. «Pero que no se preocupara, porque con la poca luz solar de Vancouver iba a modificar su paleta de colores e iba a ser más vendible para los coleccionistas canadienses».

Más tardó la galerista en terminar el argumento que el artista en reservar un vuelo de regreso a México.

«No quería cambiar esos colores por nada del mundo; especialmente esos colores que lo caracterizan», evoca Juárez Echenique sobre el pintor nacido en Zúrich, Suiza, pero que terminó convertido en «mexicano por los cuatro lados».

Un rupturista

Fallecido este 18 de febrero, a un mes de cumplir los 93 años, Von Gunten quedó prendado de la luz mexicana en 1957, cuando su plan de recorrer la Carretera Panamericana, desde Nueva York hasta la Patagonia, terminó definitivamente en el segundo país del viaje.

No pasó mucho tiempo desde su llegada para que el pintor, quien estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich, gravitara hacia los artistas de la Generación de la Ruptura.

Un grupo conformado alrededor de la Galería Juan Martín desde inicios de los 60 y que incluía a José Luis Cuevas, Arnaldo Coen, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, Alberto Gironella, Francisco Corzas, Vicente Rojo, Gabriel Ramírez y a Von Gunten; todos hoy fallecidos a excepción de Coen.

Dentro de este cúmulo de artistas, cada uno con un lenguaje propio y distintivo, Von Gunten destacó por su paleta de colores vibrante y vital, y por develar una «mitología personal» representada a través de figuras recurrentes.

Sus pericos, sirenas, motivos marinos y vegetaciones exuberantes forman parte de una obra tan reconocible a primera vista como la de su gran amiga Joy Laville.

«Roger von Gunten ha partido y nos deja, en toda su algarabía dionisíaca, un testamento del color», conmemoró el poeta Ernesto Lumbreras en redes sociales.

«Generoso y pródigo, su arte ensayaba una y otra vez episodios del estar y del ser en un paraíso libre de maniqueísmo y metafísicas: una cohabitación sensorial en el Universo», agregó.

También melómano

Además de pintor consumado, Von Gunten fue también grabador y escenógrafo, además de un melómano de amplia cultura y un excelente ejecutante de la flauta dulce, agrega Benjamín Juárez.

«Era como un hombre del Renacimiento. No solamente era un gran pintor y me enseñó a ver la pintura de otra manera, a concebirla de otra forma, porque traía una vena, una gran herencia, de esa creatividad interactiva y creativa del Bauhaus», apunta el director de orquesta.

Además de vecinos durante una temporada en Tepoztlán, Morelos, donde Von Gunten vivió hasta su fallecimiento, ambos colaboraron en la ópera Acis y Galatea, de Georg Friedrich Händel, para la que el artista diseñó un telón.

Su amigo lo recuerda, también, como un gran conversador, un amante de la naturaleza y hasta un astrónomo amateur.

Distinguido por el INBAL

Galardonado en 2014 con la Medalla Bellas Artes, Von Gunten fue despedido por diversas instituciones culturales.

«Su obra influyó de manera significativa en las artes visuales de nuestro país y en diversas generaciones de artistas. Piezas fundamentales de su producción se resguardan en las colecciones del Museo de Arte Moderno y del Museo Nacional de la Estampa. Asimismo, realizó trabajos escenográficos para teatro y ópera, ampliando su presencia en el ámbito artístico nacional», aquilató el INBAL.

Ives von Gunten, hijo del artista, también escribió unas palabras para evocarlo.

«El paso a otro mundo al que llamamos muerte, es una gentil brisa que corta lo pesado y eleva la luz que llevamos.

«Con un profundo cariño, respeto y natural tristeza, compartimos que ese instante sucedió esta madrugada, 18 de febrero, y se llevó a Roger a un mundo de colores y formas nuevas. Se fue en paz y tranquilo.

«De corazón, agradecemos a todos sus pensamientos para con él. Que el arte y la cultura sigan brindando armonía a quienes en él se miran», compartió.

Con una obra pictórica que se fraguó bajo la luz solar mexicana, plena de color, Roger von Gunten deja como legado su entrañable mitología personal.