San Luis, SLP, 30 septiembre 2025.- La Glorieta de Morales, una de las más peligrosas de la capital potosina, aún tiene conos naranjas, pintura amarilla y boyas, como si esos parches fueran suficientes para enfrentar un problema que lleva años documentado. El propio informe de Estrategia Misión Cero había advertido, con datos duros, que este cruce es un punto rojo de accidentes viales. Sin embargo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos prefirió ignorar las alertas hasta que la tragedia del 6 de septiembre, donde una mujer fue atropellada, lo obligó a reaccionar.
Lo más grave es que no se trata de una problemática nueva. Desde el inicio de su administración, Galindo supo que la glorieta concentraba varios riesgos, radios de giro inseguros, banquetas rotas, rampas inaccesibles y ausencia total de semáforos peatonales. Pese a que los estudios recomendaban rediseños profundos, el Ayuntamiento capitalino se limitó a repintar pasos y colocar reductores de velocidad, medidas que cualquier especialista considera insuficientes.
El plan municipal llamado “Cruces Seguros” contemplaba atender 13 puntos críticos de la ciudad, pero hasta ahora lo que se ve es improvisación y maquillaje. Las boyas y las franjas pintadas difícilmente garantizan seguridad a los peatones, sobre todo en una zona que conecta al Hospital Central y a la Zona Universitaria, donde circulan estudiantes, adultos mayores, personas con discapacidad y familias enteras.
La Glorieta de Morales se ha convertido en símbolo de la política reactiva de Enrique Galindo Ceballos, actuando solo cuando ocurra una desgracia para aparentar acción. Los estudios estaban ahí, la evidencia era clara, pero la voluntad política brilló por su ausencia. Hoy la ciudad paga el costo de esa indiferencia con vidas humanas, mientras el alcalde sigue vendiendo como logros lo que en realidad son paliativos mediocres.
