Monterrey, NL 13 octubre 2026.- Ella Love, una neoyorquina de 51 años, dejó la docencia para convertirse en abrazadora profesional, una actividad que puede generarle hasta 100 mil dólares anuales.

 Según The New York Post, Love encontró en este oficio una alternativa al estrés que enfrentaba como profesora de arte en escuelas públicas.

 Durante 13 años trabajó en las aulas, donde ganaba cerca de 80 mil dólares al año.

 Sin embargo, los grupos numerosos, los problemas de disciplina y la falta de recursos para materiales hicieron que su empleo se volviera cada vez más complicado.

 En 2017 descubrió los abrazos profesionales y pagó 300 dólares por un curso en línea para aprender sobre esta práctica. La experiencia la convenció de cambiar de rumbo y dejar definitivamente la enseñanza.

 «En seis meses, me gustó tanto que me tomé una licencia sabática y nunca regresé», contó sobre su decisión de abandonar las aulas.

 Actualmente, cobra 150 dólares por hora y ofrece sesiones que pueden extenderse desde 60 minutos hasta nueve horas.

 Aunque en un buen año puede alcanzar ingresos de 100 mil dólares, estima que normalmente gana alrededor de 60 mil dólares anuales.

 Entre sus clientes predominan hombres de mediana edad que buscan contacto físico consensuado, compañía y un espacio para hablar de sus emociones sin involucrarse en una relación romántica o sexual. También atiende a personas dentro del espectro autista que enfrentan dificultades para conectar socialmente.

 Love sostiene que las sesiones permiten a algunos clientes expresar sentimientos y compartir experiencias personales.

 «La mayoría de las personas no le cuentan a nadie que vienen a verme. Todavía existe un estigma alrededor de esto, lo cual es una lástima», dijo.

 Para proteger su integridad, entrevista previamente a quienes solicitan el servicio y establece límites claros sobre el contacto físico.

 La actividad también representa desafíos en su vida sentimental, pues reconoce que sus parejas deben confiar en ella y comprender la naturaleza de su trabajo.

 Para Love, su profesión no consiste únicamente en abrazar, sino en brindar un espacio seguro de compañía y escucha, una necesidad emocional que muchas personas no encuentran en su vida cotidiana.