La adaptación fílmica del célebre musical desafió la gravedad el año pasado. ¿Logrará su segunda parte aterrizar con éxito?

Por: José Pablo Contreras Sánchez

PRESENTA:

Los theater kids de todo el mundo se alegraron y se preocuparon al mismo tiempo cuando se anunció que el éxito de Broadway ‘Wicked’ llegaría al cine. Por otro lado, los fans de Ariana Grande —los “Arianators”— estaban listos para abarrotar las salas tan pronto como se supo que la cantante interpretaría a Glinda, la bruja buena.

Yo no pertenecía a ninguno de esos bandos y, para mi vergüenza como autoproclamado cinéfilo, ni siquiera he visto completa la película original de ‘El mago de Oz’ (aunque la historia me la sé muy bien). Pero desde que ‘La La Land’ se coló en mi top tres de películas favoritas de todos los tiempos, me considero un fan asiduo de los musicales, así que esperaba el estreno con entusiasmo. Cuando por fin la vi, me impresionaron su magnitud, su escala épica y su emotividad. Me sorprendieron las actuaciones de Cynthia Erivo y Ariana Grande, la dirección, las canciones (ahora entiendo el revuelo, theater kids, gracias), el diseño de producción y el vestuario. Sobra decir que, desde entonces, mi esposa y yo esperamos la secuela con ansias —¡incluso tenemos la banda sonora en vinilo!—

La primera parte de ‘Wicked’ termina con Elphaba y Glinda distanciadas y lidiando con las consecuencias de sus propias decisiones: Elphaba debe enfrentar su nueva identidad como Bruja Mala del Oeste tras desafiar públicamente al régimen, mientras que el Mago le otorga a Glinda el título de bruja buena y la convierte en la imagen oficial de la nación. Ambas se ven obligadas a tomar decisiones que sellarán sus destinos y, quieran o no, a unirse otra vez para enfrentar sus transformaciones personales y cambiar el rumbo de todo Oz.

Al igual que en ‘Wicked’, lo mejor de ‘Wicked: Por siempre’ es la relación entre Elphaba y Glinda: cómo está escrita y, sobre todo, cómo está interpretada por Cynthia Erivo y Ariana Grande. Esta vez, Glinda toma el papel central, después de que la entrega anterior se enfocara en el viaje y la emancipación de Elphaba. Me parece una decisión muy acertada para esta segunda parte, y seguramente se aprecia aún más viendo ambas películas seguidas, para notar cómo evolucionan y qué aprenden las dos protagonistas. El clímax de su amistad hacia el final es hermoso, sincero y dejó a toda la sala con los ojos vidriosos. El reparto secundario también brilla: Jonathan Bailey, Michelle Yeoh y el siempre encantador y peculiar Jeff Goldblum, entre otros, como Colman Domingo, que presta su voz al león cobarde.

En lo técnico, la película vuelve a ser un éxito rotundo. Los vestidos, los decorados y la cinematografía son una belleza, y los efectos especiales se sienten más sólidos que nunca, quizá gracias al año extra que hubo entre la primera y la segunda parte.

Sin embargo, pasando a lo que menos me gustó, diría que esta segunda entrega carece de ciertas virtudes que hicieron brillar a la primera. Empezando por las canciones: como mencioné, mi esposa y yo tenemos el vinilo de ‘Wicked’ porque nos encanta, pero dudo mucho que compremos el de ‘Por siempre’. Simplemente no tiene rolones tipo ‘Popular’, ‘Dancing Through Life’, ‘The Wizard and I’ o su propio ‘Defying Gravity’. Hay un par de temas originales escritos por Stephen Schwartz —el mismo del musical de Broadway—, pero no llegan a ser tan pegajosos, épicos ni memorables. Es una lástima, porque la primera película se guardó la mitad musical más fuerte y dejó poco o nada para esta conclusión. Diría que las dos canciones que realmente destacan son ‘As Long As You’re Mine’, sorprendentemente romántica y sensual, y la culminante ‘For Good’, que, como ya dije, es demasiado bonita como para pasarla por alto.

Por último, debo admitir que esta película sí exige un poquito de tarea previa. Obviamente, es imprescindible ver la primera parte, pero también ayuda muchísimo ver ‘El mago de Oz’ de 1939 si quieres cachar todas las referencias y conexiones con el material original. Claro, también puedes simplemente conocer la historia, como era mi caso… pero si no tienes ni idea de qué pasa allí, puede que pienses que Dorothy no tiene cara.

¿Qué chocolate sería ‘Wicked: Por siempre’?

En resumen, ‘Wicked: Por siempre’ es como un buen chocolate con leche: dulce, bonito y fácil de disfrutar, con momentos tiernos y un acabado técnico impecable.

Puede que carezca del amarguito intenso y memorable de la primera parte, pero deja un sabor cálido y reconfortante. No es el tipo de chocolate que te manda volando como un ciclón rumbo a la tierra Oz, pero sí uno que te acompaña suavemente por el camino de baldosas amarillas hasta alcanzar un final emotivo.

Estreno en cines: 21 de noviembre.