Le jerarquía de las biopics deportivas está a punto de cambiar
Por: José Pablo Contreras Sánchez

PRESENTA:
Hubo un momento en la última década en que el luchador convertido en actor Dwayne ‘The Rock’ Johnson era conocido como viagra taquillera… ¡y con justa razón! Cualquier película en la que aparecía se transformaba en un éxito rotundo. Su carisma e imponente físico eran sus principales cartas de presentación y, aunque sus proyectos no fueran los más aclamados por la crítica, el público los adoraba. El público lo adoraba a él.
Sin embargo, los últimos años no han sido especialmente amables con ‘The Rock’, ya que se ha visto envuelto en varias polémicas, como aquella cláusula contractual filtrada que estipulaba que no podía perder una pelea (un intento por proteger su imagen impecable de héroe de acción… o su ego) y un par de fracasos de taquilla. Más concretamente, ‘Black Adam’, que no solo tuvo un desempeño inferior al esperado, sino que resultó especialmente embarazosa, pues debía marcar el inicio de una nueva era para las películas de DC (una en la que, según él, ‘la jerarquía de poder estaba a punto de cambiar’), solo para ser descartada de inmediato cuando James Gunn asumió el mando del estudio.
Así que no sorprende que Dwayne Johnson quisiera reinventarse; al fin y al cabo, parecía que ya nadie estaba interesado en oler lo que la Roca estaba cocinando. Por ello fue que se asoció con A24 y Benny Safdie —uno de los hermanos Safdie, directores de culto detrás de ‘Good Time: Viviendo al límite’ y ‘Diamantes en bruto’— para adaptar la vida de la leyenda de la UFC Mark Kerr en ‘La máquina’.
Mark Kerr, para quienes no lo sepan (como yo antes de ver la película), es considerado uno de los pioneros de la UFC, o Ultimate Fighting Championship, organización que reúne distintos estilos de lucha en una arena para ver quién resulta vencedor. La máquina relata su ascenso en el mundo de las artes marciales mixtas, que lamentablemente se vio truncado por su adicción a los opioides.
Las historias basadas en hechos reales suelen ser muy apreciadas durante la temporada de premios y atraen atención tanto de los aficionados al cine como de quienes se interesan por los temas que abordan. Personalmente, estoy algo cansado de este subgénero, pero cuando se le añade un nombre como A24 —los santos patrones de los cinéfilos mamadores como su servilleta—, el resultado puede ser muy interesante. Y esa es quizás la mejor palabra para describir ‘La máquina’: una biografía deportiva atípica.
Una que se enfoca en un deporte brutal y sangriento, pero que, sin embargo, se siente sorprendentemente etérea, en gran parte gracias a su magnífica banda sonora, compuesta por la artista de jazz experimental Nala Sinephro. Presenta las luchas y tribulaciones habituales por las que pasan los deportistas y artistas reales en este tipo de películas, pero su tono es más de optimismo y celebración, fungiendo como una especie de ‘Rocky’ moderna, donde nuestro protagonista aprende que está bien perder de vez en cuando.
También es un filme en el que hombres grandes, musculosos y prototípicamente machos se golpean y patean entre sí dentro del octágono, pero fuera de él muestran ejemplos de masculinidad sana, camaradería y buen espíritu deportivo. Incluso vemos a ‘The Rock’ perder una pelea (lo cual no es un spoiler, ya que sucede al principio), algo que, por contrato, habría sido impensable hace unos años, pero que hoy refleja madurez y crecimiento por parte del actor.
Hablando de ‘The Rock’, sí, está excelente: ofrece una interpretación contenida pero apasionada como Kerr; carismática y profundamente humana. Dwayne revela una nueva faceta que sorprenderá a sus seguidores más veteranos —los que lo acompañan desde su etapa en la WWE— y, sin duda, a quienes dudaban de que pudiera ser algo más que la cara de una franquicia de acción. ‘La máquina’ deja claro que posee lo necesario para ser tomado en serio como actor dramático, y se une a las filas de otros grandes luchadores convertidos en actores, como Dave Bautista y John Cena (por cierto, la temporada 2 de ‘Peacemaker’ fue genial). Diría que quienes lo consideran uno de los primeros contendientes serios al Óscar este año no están equivocados.
Igualmente notables son los actores secundarios: Emily Blunt, como Dawn, la novia de Mark Kerr, ofrece una interpretación vulnerable y atormentada de una mujer que lucha por apoyar y conectar con su pareja, así como por integrarse en su mundo. Y Ryan Bader, en el papel de Mark Coleman —mejor amigo y rival de Kerr en la lucha libre—, resulta entrañable y divertido.
La cámara adopta un estilo documental, casi de mosca en la pared, que me encantó y me hizo notar que Benny Safdie, quien también es actor (y a quien vimos junto a Blunt hace un par de años en ‘Oppenheimer’), tiene por delante una prometedora carrera como director en solitario. Estoy ansioso por ver qué hace su hermano Josh con ‘Marty Supremo’, otra biografía deportiva protagonizada por Timothée Chalamet que también se estrena este año y cuyo tráiler se proyectó justo antes de esta cinta. Vaya familia tan talentosa.
¿Cuántas tacitas de café se lleva ‘La máquina’?

‘La máquina’ es una versión fresca de la fórmula clásica del biopic deportivo, liderada por una fantástica interpretación de ‘The Rock’, buscando, como Mark Kerr, redención después de un par de años desastrosos. Bajo la lente de Benny Safdie —quien también se consolida aquí como director en solitario—, la película ofrece una mirada intensa y humana al mundo de las artes marciales mixtas, de la mano de una de sus leyendas más significativas.
La recomiendo a los fans de Dwayne Johnson, la UFC, los deportes, los hermanos Safdie y, en general, del buen cine.
Ya en cines.
