Ciudad de México 29 junio 2026.- El festejo por el 160 aniversario del Conservatorio Nacional de Música (CNM) se corona con una de las composiciones corales más interpretadas del repertorio internacional: Carmina Burana (1937).

 A cargo de la Orquesta de Clarinetes y el Coro del CNM, la obra más conocida del compositor alemán Carl Orff resonará en el Auditorio Silvestre Revueltas de la institución (Masaryk 554, Polanco) este 1 de julio, fecha de la fundación de este centro de enseñanza musical, el de mayor tradición en el País.

 «Creo que es interesante revisitar obras que se han vuelto ya canónicas, que consideramos como muy parte del canon de música clásica occidental», comenta Gladys Zamora, directora del Conservatorio, en entrevista.

 «Ese concierto es de casa para el público general, y creo que será una buena muestra para el público de lo que estamos haciendo hoy», agrega la musicóloga sobre el recital que congregará a unos 80 intérpretes.

 Además de la inconfundible cantata de Orff, inspirada en poemas profanos sobre los placeres terrenales, el amor carnal y el gozo de la naturaleza, la gala de aniversario en el CNM contemplaría música mexicana; «que también para mí ha sido un estandarte en la dirección: reivindicar el repertorio mexicano de todas las épocas», afirma Zamora (Tlalnepantla, 1991).

 «Entonces, eso también estará en el programa», adelanta quien, más que una curaduría, se refiere a los preparativos de las actividades por el 160 aniversario como una «cartografía sonora».

 «Me parece que son mapas que van contando la historia del Conservatorio en diversos ángulos», explica. «Para mí, es bien importante contar la historia sonora del País y la historia de la institución».

 De ahí que alisten para septiembre próximo el ciclo titulado, precisamente, «El CNM en la historia sonora de nuestro País», con la participación de especialistas del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim) y de la UNAM, así como del propio Conservatorio.

 Asimismo, en colaboración con el Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (Cepromusic), realizarán jornadas de lectura y clases de técnica instrumental dirigidas a estudiantes interesados en la música contemporánea.

 «Digamos que los ejes van por ahí: Poder hablar con el pasado, con el presente, y a lo mejor también algunas especulaciones sobre el futuro del Conservatorio. Y contarle al público, en general, qué estamos haciendo hoy en el CNM», remarca su directora.

 Para noviembre, recibirán la visita de Tambuco, emblemática agrupación de percusiones que se suma al festejo con una obra que su fundador y director artístico, Ricardo Gallardo, dedicará a la comunidad conservatoriana.

 Y como gran cierre, prevén el montaje de una ópera para fin de año en colaboración con distintas escuelas del INBAL, como la Superior de Música (ESM) y la Nacional de Arte Teatral (ENAT).

 «Estamos dialogando, sobre todo, la selección de la ópera, de la música, y ver quién pone qué», detalla Zamora, haciendo una invitación a mantenerse al tanto de todas estas actividades gratuitas a través de la página de Facebook de la institución (/conservatorioinbaloficial).

Goteras fueron ‘vicio oculto’

 Las imágenes de goteras y escurrimientos a causa de las fuertes lluvias de abril pasado opacaron las obras de remozamiento que apenas un mes antes se presumían en la sede del CNM, diseñada por el arquitecto Mario Pani y declarada Monumento Artístico de la Nación en 2012.

 Al cuestionarle por ello, la directora de esta institución creada a iniciativa de la Sociedad Filarmónica Mexicana -que tuvo a Franz Liszt como miembro honorario y benefactor- refiere el incidente como «un vicio oculto».

 «Como sabemos, pues el edificio tenía mucho tiempo sin haber sido intervenido y sin mantenimiento; entonces, es evidente que después de tantos años sin haberle dado el mantenimiento propio al edificio, pues fue un vicio oculto».

 «El día que eso sucedió, con autoridades del INBAL y de la SGEIA (Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas) yo estuve aquí hasta las 2 de la mañana, revisando que todo el edificio estuviera bien, que hubiera sido solo esa filtración. Eso ya se atendió desde las instancias correspondientes (…) se dialogó con la empresa (del arquitecto José Allard) y con todas las personas que estaban involucradas para que se solucionara la situación».

 ¿A cuánto asciende lo invertido para la intervención al CNM?

 Según la cifra de Secretaría de Cultura, 47 millones.

 ¿Se encuentra ya al 100 el inmueble?

 A ver, es como en casa: uno tiene que estar dando mantenimiento a muchos espacios. Yo creo que quien ha entrado hoy al Conservatorio, pues se da cuenta de lo bonito que está y de lo mucho que se le ha trabajado; entonces, pues es un edificio que siempre estará en constante revisión. No puedo decir que está al 100 porque siempre se está trabajando para que esté bien.

 Pero las condiciones son seguras, las instalaciones quedaron muy bonitas, y creo que hoy los espacios que pueden disfrutar nuestros estudiantes son también una motivación para que ellos mismos como comunidad también cuiden el edificio.

 ¿Diría que están en un momento favorable?

 No soy partidaria de los adjetivos calificativos, pero si tuviera que usar uno, bueno, pues sí: es un momento favorable de cambios.

Y avanzan hacia paridad

 De una matrícula que actualmente ronda los 900 estudiantes -desde infancias hasta alumnos de posgrado-, quienes se forman en el CNM se dividen casi en partes iguales entre hombres y mujeres.

 «Cuando yo estaba preparando el proyecto para postularme oficialmente a la dirección, evidentemente era un tema que a mí me interesaba revisar: cómo estaba nuestra matrícula. Y es bien interesante porque prácticamente tenemos paridad de género, (aunque) no llegamos a las cifras iguales.

 «También hay que siempre ver estas estadísticas con lupa y con algunas pinzas. Tenemos casi los mismos estudiantes hombres que estudiantes mujeres, pero no hay necesariamente equidad en algunas carreras, que eso sigue siendo un reto», reconoce Zamora.

 Metales y percusiones son dos de las áreas en las que sigue habiendo una mayoría masculina; «pero, fíjate, algo donde sí ha cambiado es en la guitarra», apunta la musicóloga mexiquense.

 «Normalmente, había sido un espacio predominantemente masculino, y hoy tenemos una gran participación de mujeres guitarristas», celebra, atribuyéndolo a un cuestión coyuntural que ha derivado en más referentes femeninos para quienes aspiran a convertirse en intérpretes.

 «Desde que el Conservatorio abrió sus puertas había acceso a las mujeres, y creo que hemos tenido una gran estirpe de compositoras, docentes, investigadoras, intérpretes en el CNM», prosigue quien se asume como parte de una genealogía de musicólogas mexicanas que se remonta a Alba Herrera y Ogazón (1885-1931).

 «Entonces, en realidad creo que continuamos una tradición».