La Feria Nacional Potosina 2026 sacó la casta y se puso los moños bien puestos al armar el Segundo Campeonato Nacional de Caballos Bailadores, un evento que dejó a más de uno con el ojo cuadrado debido a la tremenda elegancia con la que estos jamelgos se movían al compás de la música. 

La Tierra Ganadera estuvo a reventar de pura adrenalina, con familias enteras y fanáticos de hueso colorado que no paraban de echar porras a sus cuadras favoritas, demostrando que en tierras potosinas el ambiente se vive con todo el power.

Bajo la batuta y el impulso del Gobierno del Estado, la bolsa acumulada de premios superó los 100 mil varos en efectivo, además de repartir trofeos relucientes, medallas de primer nivel, sillas de montar nuevecitas y un buen de reconocimientos para premiar el esfuerzo tanto de los jinetes como de los entrenadores que le meten todo el empeño a cuidar estas bellezas de cuatro patas. Los asistentes aplaudieron a rabiar cada paso y cada pirueta realizada por los corceles que llegaron desde rincones tan variados como Jalisco, Guanajuato, Morelos, Sinaloa y los locales que defendieron la casa con garra.

En la categoría de los imponentes Frisones, el campeón indiscutible que se robó los aplausos y dejó atrás a sus contrincantes fue Cardenal, dejando en el segundo y tercer puesto a Príncipe y Huracán respectivamente, quienes también presumieron un porte envidiable. Por su parte, en la categoría de los Españoles, el gran triunfador fue Deseo, seguido muy de cerca por Jalisco en el segundo peldaño y Bandido completando el podio con una actuación sumamente aplaudida por los jueces y el respetable que abarrotó las gradas.

Las emociones no pararon ahí, porque en la categoría de Cruzas la competencia estuvo al rojo vivo y fue La Vaquita la que se agenció el primer sitio tras una presentación impecable, dejando a Venado en la segunda posición y a Camagüey en el tercer lugar. La raza no se movía de sus lugares para no perderse ni un solo detalle de las evoluciones de los animales, mientras los chiflidos y los gritos de emoción resonaban por todo el recinto ferial convirtiendo el evento en una auténtica fiesta popular de proporciones mayúsculas.

Para cerrar con broche de oro esta jornada de puro talento ecuestre, las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos y la Sociedad Ecuestre de México echaron flores a los organizadores y a los jinetes por el nivelazo mostrado, confirmando que este tipo de espectáculos le inyectan una vibra única a la Fenapo 2026 y dejan claro que los caballos también saben robarse el show en grande.