Asunción, Paraguay 5 noviembre 2026.- El Presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció a su cargo esta mañana en medio de una crisis financiera. Pero para entender su renuncia, primero es necesario entender su relación con Ueno Bank y el Banco Central de Paraguay (BCP) y como sin el apoyo de su propio partido, Peña abandonó el cargo momentos antes de que fuera sometido a un juicio político luego de los escándalos y las acusaciones de enriquecimiento, en los cuales se ve vinculado.
La renuncia de Peña, representa el desenlace de una crisis financiera que comenzó con el desplome de Ueno Bank y terminó por comprometer al Gobierno, a los organismos reguladores y a importantes sectores del oficialismo. El escándalo puso bajo la lupa los vínculos empresariales que el Mandatario mantuvo con el conglomerado propietario de la entidad bancaria, así como el manejo de cientos de millones de dólares pertenecientes a instituciones públicas y fondos provisionales.
¿Qué es Ueno Bank y cómo llegó a convertirse en uno de los bancos más importantes de Paraguay?
Ueno Bank fue uno de los principales bancos privados y nativamente digitales de Paraguay, sus orígenes remontan a 1976 con la Financiera El Comercio y en noviembre de 2023 obtuvo la licencia del Banco Central del Paraguay (BCP) para operar oficialmente como banco.
Recientemente la dependencia cayó en crisis y colapso tras ser vinculada con el jefe del Ejecutivo nacional en dicho país; la instancia recibió millonarias cantidades de recursos provenientes de órganos públicos.
Ueno Bank experimentó un crecimiento acelerado durante los últimos años, particularmente a partir de su transformación de financiera a banco y de la posterior absorción de Visión Banco, operación que le permitió ampliar considerablemente su presencia en el mercado.
Su expansión estuvo acompañada de una fuerte estrategia digital, una amplia red de servicios y una captación masiva de clientes.
Para 2026, la institución contaba con casi 3 millones de usuarios, una cifra equivalente a casi la mitad de la población paraguaya.
Sin embargo, detrás de ese crecimiento comenzaron a aparecer cuestionamientos sobre sus operaciones crediticias, la relación con empresas vinculadas a sus propietarios y la concentración de recursos públicos dentro de la institución.
El pasado 3 martes, el BCP inició un proceso de resolución y cierre de la entidad tras detectar un severo agujero financiero y durante la madrugada, llevó a cabo un procedimiento de resolución de Ueno, tras detectar «una insuficiencia en su índice de solvencia», por debajo del mínimo requerido del 50 por ciento.
Dicho procedimiento implica que autoridades asumen el control para verificar los activos, mientras tanto esta acción dejó sin acceso a los 2.9 millones de clientes en un país de 6.1 millones de habitantes, tomando en cuenta que Ueno concentra aproximadamente 850 millones de dólares en depósitos públicos, incluidos fondos del Instituto de Previsión Social.
¿Por qué se desplomó Ueno Bank?
Durante meses se acumularon advertencias de los organismos supervisores sobre posibles irregularidades en sus operaciones financieras.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con los préstamos otorgados a empresas vinculadas con los propietarios del banco.
Un informe de supervisión del Banco Central del Paraguay identificó créditos por aproximadamente 123 millones de dólares concedidos a tres compañías relacionadas con el grupo empresarial propietario de Ueno.
El monto representaba alrededor del 30 por ciento del patrimonio efectivo de la entidad, cuando el límite regulatorio para este tipo de operaciones era del 20 por ciento.
Es decir, el banco habría superado en aproximadamente 41.5 millones de dólares el límite permitido para los préstamos a empresas relacionadas. Estas operaciones despertaron sospechas sobre posibles conflictos de intereses y el uso de recursos de la institución para beneficiar a empresas vinculadas con sus accionistas.
Fue así como se anunció que se iniciaría el procedimiento de resolución de Ueno Bank, pues dicha medida significó que la institución ya no cumplía con las condiciones mínimas para operar normalmente y debía quedar bajo un procedimiento especial de intervención y resolución.
Como consecuencia millones de usuarios perdieron temporalmente el acceso habitual a sus cuentas y se generó incertidumbre sobre la recuperación de sus ahorros.
A la par la Fiscalía abrió investigaciones y dispuso medidas contra ocho directivos de la entidad y en uno de los aspectos más delicados se encontró que Ueno Bank llegó a administrar alrededor de 850 millones de dólares pertenecientes a organismos estatales.
Entre ellos destacaban recursos del Instituto de Previsión Social (IPS), organismo encargado de administrar fondos de jubilaciones y servicios de seguridad social.
De acuerdo con las investigaciones periodísticas, aproximadamente 355 millones de dólares de esos recursos correspondían al IPS. Esto convirtió la situación del banco en un asunto que iba mucho más allá de sus accionistas y clientes particulares: también estaba comprometido el patrimonio de instituciones públicas y recursos destinados a los jubilados paraguayos.
¿Qué relación tiene Peña con Ueno Bank?
El Mandatario había mantenido relación desde mucho antes de la crisis, contaba con una participación accionaria en Ueno Holding, una empresa vinculada al conglomerado empresarial Grupo Vázquez, propietario de la institución financiera.
De acuerdo con información publicada a partir de sus declaraciones patrimoniales, Peña poseía acciones valoradas en aproximadamente 840 mil dólares, equivalentes al 1.58 por ciento del capital de Ueno Holding.
Aunque el Presidente sostuvo que no era accionista directo, su participación en la sociedad vinculada al grupo propietario generó cuestionamientos sobre un posible conflicto de intereses.
Peña anunció que vendió esas acciones a finales de marzo de 2025, cuando ya llevaba aproximadamente 19 meses en la Presidencia de Paraguay, cargo que asumió en agosto de 2023. Sin embargo, su desvinculación accionaria no significó que terminara toda relación financiera con la institución.
Investigaciones periodísticas también documentaron que el Mandatario mantenía inversiones personales mediante certificados de depósito en Ueno Bank.
Sus colocaciones habrían aumentado de 2 mil 400 millones de guaraníes en 2023 a 5 mil 600 millones en septiembre de 2026.
Además, Peña tenía un préstamo de aproximadamente 2 mil 232 millones de guaraníes con la institución para financiar la construcción de una residencia de verano en San Bernardino.
A esto se sumaron los vínculos empresariales de su hermano, Francisco Peña Palacios, quien también figuró como accionista de una sociedad relacionada con el grupo propietario del banco. Aunque estas relaciones no demuestran por sí mismas que el Presidente haya intervenido en operaciones irregulares, sí alimentaron las acusaciones sobre posibles conflictos de intereses, particularmente porque Ueno Bank recibió importantes depósitos de instituciones estatales durante su administración.
De esta manera la crisis también puso bajo sospecha al organismo encargado de vigilar el funcionamiento del sistema financiero paraguayo: el Banco Central del Paraguay. Uno de los puntos más cuestionados fue el nombramiento de Carlos Carvallo como Presidente del organismo en 2023.
Antes de asumir esa responsabilidad, Carvallo había dirigido Financiera Ueno, por lo que su llegada al organismo supervisor despertó cuestionamientos sobre una posible incompatibilidad o conflicto de intereses.
El Banco Central sostuvo que Carvallo se había apartado de las decisiones relacionadas con su antiguo empleador para evitar conflictos. Sin embargo, las críticas aumentaron cuando comenzaron a conocerse los informes sobre los préstamos a empresas vinculadas con los propietarios de Ueno y las deficiencias financieras de la institución.
Y de está manera fue como la controversia terminó por alcanzar al Presidente Peña, quien solicitó la salida de Carvallo en medio de la crisis. El titular del Banco Central presentó su renuncia el 3 de noviembre.
¿Qué consecuencias tuvo la caída del banco para los paraguayos?
El desplome de Ueno Bank tuvo repercusiones económicas y sociales de gran magnitud.
La entidad contaba con aproximadamente 2.9 millones de clientes y administraba cientos de millones de dólares en depósitos públicos y privados.
El problema alcanzó a los ahorros que superaban la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos. En Paraguay, la garantía establecida por ley cubre hasta 75 salarios mínimos mensuales por depositante y por entidad financiera, equivalentes, según el Banco Central, a 228.3 millones de guaraníes.
Esto significa que los ahorradores con cantidades superiores a ese límite enfrentan un proceso de recuperación distinto, sujeto a los mecanismos legales de resolución de la institución.
La crisis provocó protestas, reclamos de los clientes y exigencias para que las autoridades garantizaran la devolución del dinero. También abrió interrogantes sobre la seguridad de los recursos públicos y la capacidad del Estado para supervisar a las entidades financieras.
¿Por qué renunció Santiago Peña?
La crisis bancaria terminó convirtiéndose en una crisis de gobernabilidad.
La oposición paraguaya y sectores del propio oficialismo comenzaron a exigir explicaciones al Presidente por sus antiguos vínculos empresariales con el grupo propietario de Ueno Bank, la concentración de recursos públicos en la entidad y las presuntas fallas de supervisión.
El escándalo debilitó el respaldo político de Peña dentro del Partido Colorado, la fuerza política que lo llevó al poder.
Legisladores promovieron un proceso de juicio político en su contra, argumentando posibles responsabilidades políticas relacionadas con el conflicto de intereses, el manejo de recursos públicos y la supervisión del sistema financiero.
La presión aumentó hasta que hoy el Mandatario anunció su renuncia mediante un mensaje dirigido a la población.
Peña argumentó que su decisión buscaba preservar la estabilidad del país, evitar una mayor confrontación social y proteger las instituciones democráticas.
También pidió que se garantizara la recuperación de los depósitos y la protección de los recursos públicos comprometidos en la crisis.
De este modo, la caída de Ueno Bank representa uno de los episodios más delicados para Paraguay en materia de supervisión financiera y transparencia institucional.
La renuncia de Santiago Peña reveló la consecuencia política más importante de una crisis que comenzó en el sector financiero, pero terminó poniendo en entredicho la credibilidad del Gobierno paraguayo.
