Por Edgar Hernández*

Línea Caliente

La orden fue clara y contundente “¡O ayudan a llenar anaqueles de medicinas y tender camas y unidades médicas por la visita de la gobernadora Nahle o se van a la calle!”.

Esa fue la instrucción para enfermeras, personal de limpieza y ciertos médicos de base a quienes la burocracia los ha llevado a la indiferencia, al valemadrismo.

Así se gestó el recorrido de Nahle, no por los 61 hospitales de gobierno que operan en Veracruz, sino de una decena de ellos -los menos jodidos- para atascarlos de medicinas horas antes de tan importante visita para la foto para después, vía “Carritos de la Salud”, salir hechos la madre al siguiente hospital programado para recorrer, saludar a sonrientes enfermeras y dar la mano al personal de mantenimiento -aunque después se lave las manos con alcohol-.

Desde luego que la fotografía ha sido la más importante herramienta para el boletín.

Todo en nado sincronizado.

Todo bajo la supervisión del staff de Roberto Ramos Alor, un enanito de tan grandes como perversas ideas, que fue quien ideó tal maravilla de solución al abasto de medicinas “hasta en un 82 por ciento a todo el sistema hospitalario IMSS-Bienestar”.

El punto es que ha sido tan tosco el operativo que desde la víspera quedaron al descubierto tales escenografías al hacerse públicas en este mismo espacio corriendo el maquillaje de la farsa.

Los inteligentes operadores de la farsa no contaron además con que, en complemento, se sumaría a la difusión de la farsa la columnista Quetzali Vázquez quien documentó entradas y salidas de medicamentos horas antes de la visita de la mandataria estatal.

Así se corrió el maquillaje del truco de las medicinas.

“¡Pruebas, pruebas”! había exigido Nahle… y que se las publican.

Millares de medicamentos en arribo intempestivo previo a la escenográfica llegada de la zacatecana, todos documentados y con acuse de recibo, dieron cuenta de la farsa.

Y ni cómo echarse para atrás.

El silencio ha sido hasta el momento la respuesta como cada vez que se testimonian sus repetidos yerros y rapacerías a las que cuando mucho les da el esquinazo aduciendo con son los “enemigos” de Morena o los carroñeros que inventan noticias.

Quedan, sin embargo, los hechos al igual que los testimonios gráficos y en videos caseros sobre cómo a la carrera “¡porque ya no tarda en llegar la jefa!” avituallan anaqueles de cajas de medicinas que se ha comprobado que muchas de ellas están vacías o son medicamentos tan básicos que no son aplicables para especialidades como el cáncer u otras enfermedades graves.

Y para el personal cómplice… ¡nada!

Ni las gracias les dieron y para colmo quedaron en ridículo y bajo la mirada severa de sus compañeros de trabajo quienes los consideran traidores. Son quienes, a cambio de nada, contribuyeron al intento de engañar a la opinión pública.

Y. Paradójicamente, en el caso de las medicinas, desde el arranque de la administración de Nahle, fue la propia gobernadora la que descubrió el engaño, mismo que fue de casualidad… ¡de puro churro!”.

Como no tiene asesores y todo lo hace al chanclazo en buen día se le ocurrió, en episodio previo al desmadre actual, visitar por equivocación el Hospital Rural de Zongolica, en lugar del Hospital IMSS-Bienestar de Tlaquilpa, enfrentándose en ese momento a la falta de claves de medicamentos reportada por el personal. El error de su equipo de logística hizo que se confundiera de nosocomio y acudiera a uno desmantelado donde le expusieron con preocupación un desabasto del 80 por ciento de medicamentos.

De momento no supo que decir, pero finalmente le dio esquinazo al asunto.

Hoy de nuevo queda en ridículo al quedar al descubierto que su gobierno es de escenografía.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo