Francisco Montfort Guillén

Desde 2018 desaparecieron las manifestaciones públicas del escenario nacional. El descontento de los diferentes grupos sociales dejó el escenario callejero. Por ahí han aparecido memes diciendo que, si amlo estuviera ahora en la oposición, con sus manifestaciones, las atrocidades del gobierno actual no se hubieran llevado a cabo. En el transcurso de estos años de gobierno morenista ha quedado demostrado que siempre fue la izquierda la que mantuvo las manifestaciones públicas como medio de lucha en contra del gobierno, o contra algunas de las empresas estatales, o de los sindicatos de instituciones públicas, organizaciones de trabajadores capturadas por militantes de izquierda en protesta contra sus autoridades.

El cambio ha sido radical. Del lado de la oposición sólo quedan los recuerdos de la Marea Rosa, manifestaciones a favor del INE y en apoyo al Poder Judicial que concluyeron con el manifiesto apoyo a la candidatura de Xochitl Gálvez. De esta carencia o de esta ausencia se ha desprendido la idea de la desaparición de la oposición, aunque, a decir verdad, el PAN no ha sido un partido que movilice masas, el PRI se quedó sin las bases que se pasaron a Morena y los otros partidos nunca han mostrado músculo propio para sacar a los manifestantes a las calles. Pero este cambio no significa que no exista oposición a las decisiones de Morena.

Los mítines públicos siguen siendo un cuasi monopolio de Morena (sea, o no, de auténtica izquierda). Por esta razón las protestas públicas de algunos actores son sectoriales, y por lo tanto reducidas, además de ser invisibilizadas por la prensa oficialista, las cadenas televisivas y radiales que apoyan al régimen, parte de las redes y los medios oficiales, convertidos en simple repetidores de los deseos del gobierno morenista en turno.

Frente a tantos problemas, la sociedad mexicana es una sociedad de la inmovilidad. Sus protestas públicas son reducidas y reprimidas por el poder. Los grupos de protesta sufren de la indiferencia, cuando no de la represión. Y todo parece desplazarse a los medios digitales. Primero fue el Caudillo. Ahora es la Claudilla. Recientemente repitió la descalificación, constituida ya en eslogan, aunque se trate de rumores o dichos o señalamientos de la prensa amarillista. Entre chismes se cuela una supuesta pelea entre el periodista español y Sheinbaum. ¿Cómo ellos participan en las elecciones (de México)? Con Distorsión del debate público, con fraudes cognitivos, con guerra sucia, comprando influencers, con sus granjas de bots que coordinan ataques, el trending topic (las tendencias en redes) todo eso que hace que distorsione el debate público…Sheinbaum ha hecho hincapié en la denuncia sobre la “distorsión del debate público”. “Ahora sí que no lo digo yo” ha enfatizado la presidenta. Desde noviembre de 2025, cuando se produjo la marcha la marcha por el descontento de la generación Z, en Palacio Nacional  han señalado a una “red de cuentas figuras de oposición” y grupos de derecha internacionales como los impulsores de una “estrategia digital articulada” con participación de bots, influencers, políticos ligados a la oposición y el empresario Ricardo Salinas Pliego para desestabilizar su gobierno y promover el intervencionismo de estados Unidos en asuntos de interés nacional>> Andrés Rodríguez, El País, México 12 de octubre, 2026.

La respuesta oficial siempre es la misma: <<no existen problemas, lo que pasa es que hay grupos de extrema derecha que buscan perjudicar nuestro movimiento con críticas malintencionadas>>. Y a estos grupos sin rostro los morenistas añaden a Felipe Calderón en primer lugar y después todos los presidentes desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto, que, escondidos tras las redes sociales, meten sus espíritus para dañar la inmaculada concepción del Movimiento de Regeneración Nacional. Puede existir la <<mafia del poder>> pero no los malvados empresarios que chupan la plusvalía de los trabajadores. Se acabaron los líderes charros, ahora lideres sindicales patriotas en Morena, que sangraban la vida productiva de las masas trabajadoras, Ahora todo es virtual. Existen conspiraciones, periodistas malintencionados, manipuladores de opinión y de redes sociales pero alejados del dominio capitalista. Antes existió en México un sistema de salud que fue ejemplo en el mundo, que se fue degradando hasta que fue revitalizado por el seguro popular que con defectos y carencias servía bien a las necesidades de salud n México. Pero llegó AMLO y mandó a parar. El Caudillo implantó el <<modelo Dinamarca>> que provocó problemas en todas las actividades del sector salud, en toda la red compleja que sostenía ese sistema que ayudaba a los mexicanos más pobres y a los más ricos. Ahora, con el dominio de la Claudilla, se sigue mintiendo y se ha avanzado al combate de fantasmas: “aseguró ayer que no se puede extrapolar lo que sucede con una crisis del sector salud, regresando al discurso ideológico y reduccionista de que todo se trata de una campaña de la derecha alimentada por robots digitales…” escribe Raymundo Riva Palacio (El algoritmo de marras, El Financiero, 14/10/2026): “Mentira. El desabasto de medicinas e insumos no es producto de un algoritmo en el mundo virtual.” Existen problemas reales en todo el sistema de salud porque desbarataron todo el sistema, no una o dos de sus funciones. Continúa Riva Palacio: “Engañan sus colaboradores a la presidenta Claudia Sheinbaum. Ni está resuelto el abastecimiento, ni un algoritmo, cuya tonta autoría se desconoce, lo ha inventado. El sistema de salud está en crisis tras la destrucción que hizo su antecesor y jefe político, Andrés Manuel López Obrador”. Un sistema de salud se define como tal por su complejidad. Porque es un núcleo con redes que involucran diferentes niveles de atención médica y por lo tanto diferentes tipo de instituciones, desde clínicas de atención primaria hasta hospitales superespecializados; existen al menos cuatro diferentes subsistemas médicos en los hospitales generales (gineco, infantil, cirugía, medicina interna); se realizan tareas de formación académica y científica, por lo cual existe una vinculación estrecha con el sistema de educación superior en varias especialidades; existen cuidados intensivos y urgencias así como medicina preventiva y cada una de estas redes mencionadas exige de medicamentos y personal especializados. Esta es la realidad en la cual se originó un Movimiento Médico, justamente anterior al Movimiento Estudiantil y al Ferrocarrilero, que fue duramente reprimido desde la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y cuyos dirigentes fueron privados del derecho de ejercer su profesión, pero lograron insertar la complejidad de su profesión y su ejercicio profesional en las tareas gubernamentales.

Ahora que el <<Modelo Dinamarca>> de salud se ha instalado en México, se ha aumentado la corrupción y se ha reducido el número de medicamentos y ni así los pueden surtir. Porque el problema del sector salud es más complejo y difícil de entender en su funcionamiento y repercusiones sociales. Pero ni por sus alcances que afectan a todos los mexicanos, las protestas de algunos médicos no han recibido el apoyo de toda la sociedad afectada. Lo dicho: la lucha de clases de los trabajadores por mantener y mejorar su salud ya no es visto como lucha de clases por parte de la izquierda. El <<Modelo Dinamarca>> del Caudillo y de la Claudilla, lo ha convertido en una batalla de Pancracio de los algoritmos.

francisco.montfort@gmail.com