Guadalajara, Jalisco 14 octubre 2026.- Guadalajara 2011 marcó un antes y un después en la manera de hacer deporte en Jalisco, coinciden Germán Sánchez y ‘Ale’ Orozco.
Aunque se apagó el Pebetero, el deporte jalisciense sigue encendido.
Los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 fueron mucho más que 17 días de competencia. Quince años después, su legado permanece vigente y marcó un antes y un después en la manera de hacer deporte en Jalisco.
«Gracias a los Panamericanos seguimos trabajando para los ciclos olímpicos, donde ya han caído medallas. Las instalaciones que nos heredaron, de primer mundo, son un beneficio para el futuro del deporte.
«Nos despertó la ilusión de unos Juegos Olímpicos. Nos ilusionamos con ambicionar y buscar la élite. También nos dejó esa filosofía de trascender internacionalmente», señaló Iván Bautista, entrenador de clavados y guía de medallistas olímpicos como Alejandra Orozco, Germán Sánchez e Iván García.
Germán «Duva» Sánchez entendió perfectamente esa filosofía de trascender.
«Fue ese salto al reconocimiento internacional real. Trabajé para estar ahí. Imagina competir en casa y saber que era el camino hacia algo real.
«Ya había ganado con Iván García los Juegos Centroamericanos y campeonatos mundiales, pero esos Panamericanos eran el primer gran examen. Fue la realidad de muchos sueños», recordó Sánchez, quien conquistó el oro en clavados sincronizados junto al «Pollo».
Pero el impacto no se limitó a quienes debutaban en un evento de esta magnitud. La justa también dejó huella en quienes la vivieron de cerca.
«Para mí fue una inspiración. Esa inyección de motivación es como definiría los Panamericanos: vivirlos de cerca, ver cómo se ganaban los oros y cómo nos representaban a todos en casa.
«Muchas generaciones de niños nos hemos inspirado viendo competir a alguien. Hubo niños que vimos esas competencias; seguramente ahora hay niños que vieron las nuestras y de ahí se inspiraron», señaló la medallista olímpica Alejandra Orozco, quien fue voluntaria en Guadalajara 2011.
