Por Edgar Hernández*

LINEA CALIENTE

“¡Que hagan sus shows mediáticos!”, respondió Rocío Nahle a protestas de médicos y enfermeras y familiares de pacientes por falta de insumos y medicamentos, actitud que confirma que lo suyo, lo suyo es el insulto y despotismo como estilo de gobierno.

Como cada “Mañanera jarocha semanal”, de nueva cuenta la gobernadora salió con la espada desenvainada a depositar su mal humor e imponer su santa voluntad “les guste o no les guste ya que yo no estoy aquí para darle contentillo a carroñeros” (sic).

En esta ocasión ante estos señalamientos de trabajadores del sector salud y familias de enfermos, Nahle sostuvo que su administración ha realizado recorridos por los hospitales y que ha encontrado medicamentos y material de curación, incluso “con excedentes en algunas unidades”.

Un hilillo de sangre corrió por la comisura de sus labios cuando lo decía ya que en los hechos está comprobado que al menos dos terceras partes de los más de 60 hospitales de Veracruz no solo carecen de medicamentos e insumos, sino que están convertidos en una porquería de suciedad amén de que se están cayendo de viejos.

Para nadie es un secreto, y menos para la gobernadora que previo a sus visitas a determinados nosocomios y clínicas, los inmuebles destinados a la salud, los menos jodidos, fueron surtidos de medicinas y se pintaron a la carrera las bodegas de almacenaje.

Todo con el afán de publicitar y mostrar, en el marco de la víspera presidencial, que Veracruz solo sabe vivir y cantar.

En el fondo, sin embargo y a pesar de los dichos de Nahle, hay una inocultable realidad que incumbe no solo a la salud; una realidad que habla de problemas sociales múltiples.

Pero eso no se dice.

Tampoco que la escasez de medicinas, particularmente las oncológicas, data de 2018 cuando la llegada de Morena al poder en 2018 que es cuando se inicia la brutal crisis de abasto de medicinas y el saqueo presupuestal al sector salud.

Nahle, tras la visita presidencial, se nuevo se siente entera.

Sale de su refugio para de nuevo gritonear y ostentarse como la mandamás; rompe el silencio y advierte, amenaza y sentencia. Se ostenta como dueña de la verdad y el “¡Háganle como quieran!”.

Rocío Nahle en mucho recuerda al emperador romano Calígula que hizo “Consul” a su caballo.

Evoca a Ranavalona I en cuyo mandato de Madagascar, implementó el castigo denominado Tangena, un juicio por veneno donde la inocencia se probaba sobreviviendo a una toxina.

A estas alturas Nahle se muestra muy asentada en el poder, muy dueña del territorio y con el mando en un puño a la que poco importa si los Yunes siguen dando lata o que Huerta un día le manda besos de lejitos y otra al carajo.

Nahle es la amada por sus seguidores y la odiada por su pueblo.

Es, guardada proporción, la “María la Sangrienta” de Inglaterra que persiguió a quienes no estaban de acuerdo con ella, enviando a casi 300 personas a la hoguera y pasando a la historia como una de las mujeres más malvadas de las que se tenga registro.

Para la dama el 2027 es pan comido.

Y si en el sector salud hay chisme pues “que sigan con su show mediático”, que si la prensa libre la crítica es porque “traen nado sincronizado”, parafraseando al Peje, que si el Cazones tiene millones de gotitas allá ese pinche rio traidor y que si no nos gusta que Irma Hernández Cruz murió de un infarto y no ajusticiada por el Cartel «Grupo Sombra», pues fácil:

“Váyanse a Marte a producir café a alcanzar la “soberanía espacial”, tal como propone la diputada Morena, Victoria Gutiérrez Pérez.

Para la historia quedarán además aquellas leyendas del enriquecimiento ilícito, los paraísos fiscales donde tiene la billetiza, sus mansiones por todo el mundo y las transas del yerno.

¿Y lo de Dos Bocas?

¡No, por favor! Eso ya está muy dicho… ¡Supérenlo!

Total, como dicen los clásicos, “¡Que tanto es tantito!”

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo