Jordania, 8 septiembre 2026.- La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán perpetró un operativo con misiles balísticos contra la base militar estadounidense de Al Azraq, en Jordania, y contra dos destructores de la Armada norteamericana, en un episodio que marca una peligrosa escalada en el golfo Pérsico y Oriente Medio.

El despliegue, bautizado bajo el nombre militar de Yahida Karrar, tuvo como blanco principal un hangar de mantenimiento y refugio de aeronaves de combate F-35, F-16 y F-15 situado en territorio jordano, donde las fuerzas iraníes aseguraron haber ocasionado estragos considerables. Casi de forma simultánea, Teherán confirmó el lanzamiento de proyectiles de alta potencia contra los destructores USS Delbert D. Black (DDG-119) y USS John Paul Jones (DDG-53), a los que también atribuyó afectaciones severas tras la ofensiva.

Desde el alto mando militar iraní se justificó la ofensiva como una contestación directa a las operaciones hostiles emprendidas por Washington contra embarcaciones y buques petroleros de bandera iraní. Esta acción armada responde al anuncio previo realizado por la cúpula de las Fuerzas Armadas de Irán, la cual advirtió que cualquier incursión contra sus barcos mercantes derivaría en represalias inminentes contra la infraestructura castrense norteamericana en la zona.

La secuencia de hostilidades se desencadenó luego de que el Pentágono confirmara la destrucción de cinco buques tanque iraníes, una maniobra ejecutada por Washington como castigo a embestidas previas dirigidas contra uno de sus navíos de guerra, el cual logró sortear los impactos. Ante este escenario de confrontación abierta, la tensión marítima se ha extendido a los puertos de Kuwait y Bahréin, donde la milicia iraní urgió a las tripulaciones comerciales a desalojar sus naves de manera urgente ante la previsión de nuevos ataques en la región.