La Profeco soltó la carcajada y se ofreció a meter en cintura a la malora empresa ACME tras las trágicas fallas del peludo cliente.

La chaviza y los nostálgicos de la pantalla chica se quedaron con el ojo cuadrado luego de que se armara un zafarrancho cibernético de aquellos. Resulta y resalta que el mismísimo Wile E. Coyote decidió no quedarse con los brazos cruzados ante tanto fraude y, harto de que todos los cohetes, resorteras y trampas le estallen en la cara, decidió interponer una supuesta demanda formal contra la infame compañía ACME.

Como era de esperarse, el chisme no tardó en correr como pólvora por los callejones del internet gracias a una atrevida campaña publicitaria que puso a sudar frío a más de un ejecutivo. La distribuidora encargada de traer la película al país soltó la sopa en las plataformas digitales etiquetando directamente a las autoridades mexicanas para exigir justicia por los años de sufrimiento y quemadas que el pobre animal ha aguantado en el desierto.

La sorpresa mayúscula llegó cuando los meros meros de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) decidieron entrarle al quite con un sentido del humor envidiable. Lejos de hacerse de la vista gorda, la dependencia soltó un comunicado digno de aplauso asegurando que, si el peludo personaje se lanza a las oficinas a levantar su queja con recibo en mano, con mucho gusto le brindarán asesoría jurídica para defender los sagrados derechos de la fauna consumidora.

La respuesta inmediata desató una locura colectiva en las redes sociales, convirtiendo el pleito animado en el tema de conversación más jugoso de la semana. Los internautas de hueso colorado no pararon de hacer memes, asegurando que si la Profeco hubiera intervenido hace treinta años, el dichoso Correcaminos ya estaría pagando los platos rotos ante un juez federal por tanto daño psicológico y físico.

Todo este relajo forma parte de la estrategia publicitaria para calentar motores de cara al estreno de la esperadísima cinta Coyote vs. ACME, un proyecto que pasó por mil y un dolores de cabeza en Hollywood antes de ver la luz en las salas de cine mexicanas. La combinación de animación con acción real promete sacarle más de una carcajada a la tribuna que creció viendo las desventuras de este clásico perseguidor.

Así las cosas con este culebrón animado que demuestra cómo la realidad supera al absurdo cuando las instituciones se prestan al cotorreo sano.Ya veremos si la infame empresa vendedora de explosivos defectuosos se digna a dar la cara en los tribunales o si terminan corriendo despavoridos ante la severa advertencia de las autoridades mexicanas. Por lo pronto, el desierto ya encontró quién lo defienda de tanto producto pirata.