Ciudad de México 11 julio 2026.- El Mundial sirvió para que un creciente número de mexicoamericanos viajara al País para reencontrarse con sus raíces, idioma e identidad.

El Mundial aceleró una tendencia que ya se observaba desde hace algunos años, pero que cobró fuerza ante el endurecimiento de la política migratoria del Gobierno de Donald Trump y la percepción de un clima de discriminación contra las comunidades latinas, publico Los Angeles Times.

Mientras el Tricolor avanzaba en la competencia, las ventas de camisetas de la Selección Mexicana superaron los 5 millones de unidades, de las cuales la mitad se comercializaron en Estados Unidos, como una muestra del renovado sentimiento de pertenencia entre los mexicoamericanos.

«Ponerse la camiseta de México esta vez tuvo un significado diferente», dijo Leny Hernández, empresario de 32 años y ex soldado de combate. «No lo veo como una derrota, sino como una victoria. Sigo creyendo en el sueño».

Carlos González Gutiérrez, cónsul general de México en Los Ángeles, afirmó que el Mundial fue el detonante de un acercamiento espontáneo entre las nuevas generaciones de mexicoamericanos y el País.

«Lo que hace que este acercamiento sea tan interesante es que es más generalizado, con gente más joven», señaló. Añadió que, a diferencia de generaciones anteriores, muchos buscan construir una nueva relación con México sin los resentimientos heredados de sus familias.

Desde el inicio del torneo, miles de mexicoamericanos viajaron al País para asistir a partidos, visitar las sedes mundialistas y participar en concentraciones de aficionados, mientras en ciudades estadounidenses como Los Ángeles se organizaron eventos para seguir los encuentros de la Selección.

El partido entre México y Ecuador reunió a unas 3 mil personas en Casa México Los Ángeles, donde varios asistentes relataron que el futbol representó un respiro frente al temor provocado por las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Daphne Amezcua, trabajadora social de 21 años, aseguró que muchas familias siguen viviendo con miedo.

«Muchos de nosotros padecemos trastorno de estrés postraumático. Mi madre todavía tiene miedo de salir, y tiene sus papeles en regla», expresó.

En ciudades fronterizas como El Paso, el torneo también sirvió como punto de encuentro para quienes buscaban reconectar con México.

«Hace muchísimo tiempo que no voy a México. Poder apoyar a la Selección me hace sentir un poco más cerca de casa», comentó Elizabeth García, residente de esa ciudad texana.

Para algunos aficionados, el viaje terminó por cambiar su vínculo con el País.

Hernández, originario de El Paso, anunció que regresará a la Ciudad de México este año para entregar donaciones a un orfanato.

«La experiencia de estar en la Ciudad de México me cambió la perspectiva. Pensé que encontraría una fiesta; encontré algo mucho más profundo», afirmó.