Agencia Reforma
Ciudad de México 6 junio 2026.- Bajo el Sol del mediodía y frente al mármol blanco del Palacio de Bellas Artes, la pasión mundialista ya late con fuerza.
Cada fin de semana, la conversación en las inmediaciones del lugar no gira en torno a la ópera, la danza o alguna de las exposiciones que alberga el Museo. Aquí, las frases «te cambio», «me falta», «estoy buscando» y «¿cuánto por la extra sticker?» se escuchan al unísono.
Como cada 4 años, la fiebre por llenar el álbum de estampas del Mundial se deja sentir en la Ciudad.
A sólo días de que arranque el partido inaugural en el Estadio Azteca, cientos de coleccionistas convierten la explanada del Palacio de Bellas Artes en un epicentro para intercambiar los stickers.
Infancias, adolescentes, padres de familia y adultos que crecieron con los álbumes de Italia 1990 o Estados Unidos 1994 abarrotan los andadores.
Algunos llegan cargando carpetas, fajos de estampas repetidas y listas donde marcan con plumón los cromos que les hacen falta, en tanto, otros acuden sólo con su teléfono, pues ahí llevan su conteo.
Mientras unos buscan completar una selección; otros persiguen a los jugadores estrella. Todos comparten el mismo objetivo: terminar el álbum antes de que ruede el balón en la cancha del Coloso de Santa Úrsula.
«Traigo como 200 repetidas, pero me siguen faltando las del Repechaje», dice un pequeño aficionado, de unos 11 años, acompañado de su madre.
A unos metros, un grupo de adultos revisa cuidadosamente pequeñas pilas de estampas cromadas. Ahí, el intercambio cambia de tono. Las reglas son distintas.
«No cualquier estampita vale por una cromada», advierte uno de los coleccionistas mientras muestra la famosa cromada ‘doble cero’, la del jugador realizando una tijera en el aire sobre el logotipo de Panini.
Entre las calcomanías más codiciadas se encuentran precisamente esas. Algunos buscan los escudos de las selecciones que van en busca de la Copa del Mundo, otros ansían encontrar los conjuntos nacionales que han sido campeones en los torneos pasados. Todas son cromadas.
Los coleccionistas también anhelan adquirir alguno de los Extra Stickers, consideradas como un «Santo Grial» de esta edición mundialista.
Ni siquiera se pegan en el álbum, pero su rareza disparó el interés de los aficionados, quienes rumoran que aparece uno por cada 100 sobres.
En Bellas Artes, las piezas se venden a precios elevados e, incluso, la de Messi con fondo dorado se llega a comercializar en redes sociales y páginas de internet hasta en los 10 mil pesos.
El fenómeno rebasa generaciones. Mientras algunos niños aprenden las reglas básicas del intercambio, sus padres recuerdan cómo llenaban álbumes décadas atrás.
«Yo junto el álbum desde 1994, y ahora vengo con mi sobrino», comenta Ricardo, de 44 años. «Es de las pocas cosas que todavía juntan a todos», asegura.
El intercambio creció tanto que, recientemente, elementos de seguridad capitalinos intentaron frenar las reuniones debido a la cantidad de personas concentradas frente al recinto.
La dinámica se repite sábado y domingo: aficionados parados suspirando de alivio cuando aparece una nube que tape el intenso Sol, carpetas abiertas, sobres recién comprados y decenas de voces buscando la estampita que falta.
