Agencia Reforma

Ciudad De México 10 mayo 2026.- Es 10 de mayo de 2026, Vanessa Gámez, Elena Salazar y Alejandra Rodríguez, tres madres, marchan para encontrar a sus hijos; ahora también son buscadoras.

No las abrazan por la mañana, no les cantan ni reciben flores; ellas toman Paseo de la Reforma para implorar por ayuda y denunciar la omisión del Gobierno, que con el Mundial en puerta, sólo «administra» su dolor.

La marea de ausencias inunda la avenida. Son manos y cuerpos que sostienen rostros de papel y gritan que, para ellas, el Día de las Madres no es de fiesta, sino de lucha y de protesta.

«¿Dónde están? ¿Dónde están? Nuestros hijos, ¿dónde están?», estalla la oleada mientras parte del Monumento a la Madre, en la Ciudad de México, con destino al Ángel de la Independencia.

A Vanessa le desaparecieron a Amelí hace 10 meses; Elena no ve a Hugo hace 16 años; la última vez que Alejandra supo de David fue hace 13 años.

En la décimo cuarta marcha por la dignidad de las madres buscadoras, Alejandra no puede contener las lágrimas: sobre su cabeza alza la fotografía de David, su hijo e implora por su regreso.

«(El 10 de mayo) en sí no se celebra, venimos a gritar para que nos escuchen, mi hijo tiene 13 años desaparecido y no me han dado respuesta. A la Secretaría de Gobernación le pido que nos ayude a saber algo, ya son 13 años», dice mientras se le llenan de agua los ojos y su esposo intenta contenerla.

Elena dejó de celebrar el 10 de Mayo hace 16 años, cuando Hugo González desapareció. Ese día, cuenta, sus otros hijos también dejaron de festejar a su madre.

«Tengo más de 16 años no celebrando este día y viviendo la ausencia de este hijo pero mis otros hijos también viven mi ausencia porque estoy aquí luchando y exigiendo la búsqueda de mi hijo», dice vestida con una camisa de la Selección Mexicana que tiene escrito en el dorsal un: «¿Dónde están?».

La marcha sigue y gira alrededor de la Glorieta de los Desaparecidos mientras exige que la Presidenta Claudia Sheinbaum escuche y atienda el problema.

«¡Claudia escucha, las madres están en lucha!», dicen.

Los mensajes para Sheinbaum se abren paso entre la multitud, le piden que se ponga en sus zapatos.

«Presidenta: de madre a madre, ¿qué harías en nuestro lugar si fuera tu hija quien fuese desaparecida?», dice la lona que sostiene un niño vestido de negro, junto a su padre.

Vannesa Gámez está otra vez entre las activistas que protestan. En 10 meses no ha dejado de alzar la voz para encontrar a Ana Amelí García Gámez, desaparecida el 12 de julio de 2025, en El Ajusco.

Cuenta que es el primer Día de las Madres sin un abrazo y sin el amor de Amelí; lo reemplazó por el grito de exigencia a las autoridades que, fúrica dice, «el Gobierno corrupto sabe quién se los lleva y tolera este dolor e impunidad».

«Hoy, 10 de mayo, nosotras no tenemos qué celebrar, tendríamos que estar abrazando a nuestros hijos en la mañana y estamos aquí exigiendo justicia y una justicia que no hay, por la impunidad del Gobierno», lamenta.

Demanda que la primera mujer a cargo del Ejecutivo federal también se ensucie con ellas, que se conmueva por su dolor.

«Debería buscarlos hasta el cansancio, porque son ciudadanos de este País y merecemos que regresen a casa», reprocha.

Las buscadoras ya casi llegan al Ángel de la Independencia. El Mundial está a la vuelta de la esquina. Se forman y piden al Gobierno consideración.

«Nos importa el fútbol, claro que sí, pero más nos importan nuestros desaparecidos; ojalá que cientos de miles de personas que gritan por los goles de esta Selección, gritaran también por justicia y verdad, por nuestros desaparecidos.

«Ojalá que les doliera el hueco inmenso que hay en una sociedad con miles de niños, niñas adolescentes, hombres, mujeres desaparecidos, tanto como les duele perder un partido», imploran.